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Tea & Symphony - An Asylum for the Musically Insane

 

Not nearly as bizarre as the album title or cover would have you believe but still a fun and somewhat freaky folky UK psych pop album. Absurdity and paranoid dread dance a twisted tango and loopy flutes and haphazard harpsichord weave in and out of layered acoustic guitars. Sort of runs outta steam towards the end but still worth your time. Opener "Armchair Theatre" is the clear highlight but "Terror In My Soul" is pretty effective as well.

A little bit ingenuous as a Proto-Progressive album of late sixties, nevertheless thanks to their creativity and theatrical acts as well, They will become a certain reference for bands such as The Enid and Ange. Recommended as an historical document!!

An Asylum for the Musically Insane: Bienvenidos al manicomio

A finales de los años sesenta, cuando la psicodelia ya había abierto las “puertas de la percepción” y medio planeta parecía dispuesto a atravesarlas sin preguntar qué había detrás, surgieron en Birmingham unos individuos que decidieron tomar el folk, echarlo a una olla, agregarle psicodelia, ácido, música celta, experimentación y una buena dosis de delirio… y ponerlo todo a hervir… El resultado se llamó TEA & SYMPHONY.

Este extraño sexteto desarrolló una mezcla tan peculiar de folk psicodélico y música experimental que pronto las etiquetas habituales comenzaron a quedarse pequeñas. ¿Folk ácido?, ¿Psicodelia británica?, ¿Rock progresivo? ¿Música tradicional pasada por una trituradora psicodélica? Probablemente un poco de todo eso y, al mismo tiempo, ninguna de esas cosas.

Lo que sí está claro es que Tea & Symphony construyó un sonido propio, donde las viejas tradiciones musicales británicas y celtas podían convivir tranquilamente con pasajes experimentales, estructuras poco convencionales y momentos de auténtico “pandemonio sonoro”. Si uno busca referencias, pueden aparecer ecos de Roy Harper, del tercer Led Zeppelin o incluso de ciertos grupos que años después explorarían territorios similares dentro del folk progresivo. Pero Tea & Symphony ya estaba preparando su propia poción cuando muchas de esas etiquetas todavía estaban esperando ser inventadas.

La banda llegó a Harvest Records, aquel glorioso sello que durante esos años se convirtió en refugio para toda clase de criaturas musicales difíciles de clasificar. Allí publicaron solamente dos álbumes: An Asylum for the Musically Insane, en 1969, y posteriormente Jo Sago.

Y si el título del primero parece una broma, no lo es. An Asylum for the Musically Insane es prácticamente una declaración de principios. Producido por Gus Dudgeon, el álbum reunió a los miembros de Tea & Symphony con músicos relacionados con bandas de la escena británica como Bakerloo y Locomotive, dando forma a una obra tan peculiar como difícil de encerrar dentro de una categoría.

Aquí no hay canciones diseñadas para caer simpáticas a la primera escucha. Hay temas obstinados, estructuras oblicuas, cambios inesperados y una sensación permanente de que la música está a punto de perder completamente los papeles. A veces aquello desemboca en una especie de magia frenética; otras, directamente parece que alguien abrió la puerta del manicomio y dejó salir a todos los internos con sus instrumentos… Y quizá ahí reside precisamente su encanto.

Tea & Symphony nunca fue una banda destinada a conquistar las listas de éxitos. Su música pertenecía a ese territorio subterráneo donde los discos circulaban de mano en mano, los músicos experimentaban sin pedir permiso y las palabras “comercial” y “sentido común” podían ser consideradas insultos.

Su primer álbum se convirtió con el tiempo en un clásico de culto, de esos discos que no necesariamente te reciben con los brazos abiertos. Es más bien al contrario: primero te observa desde la esquina, después te desconcierta y, si tienes suficiente paciencia, termina atrapándote. Y eso es justamente lo que ocurre con An Asylum for the Musically Insane. No es un disco que se entregue fácilmente. Es un disco que exige visitas. Y como cualquier buen manicomio, cuanto más tiempo pasas dentro, más difícil resulta encontrar la salida.

Fuente: ProgArchives

Impresiones Personales: Un viaje al manicomio musical de Tea & Symphony

Recordaba este álbum como una propuesta mucho más “colorida”, pero ahora que he vuelto a escucharlo me llevé una sorpresa bastante agradable. An Asylum for the Musically Insane es uno de esos discos que prometen mucho si uno se toma el debido tiempo para prestarle atención, pues presenta una performance peculiar y un sonido difícil de encasillar.

Podría definirlo como un extraño punto intermedio entre la penumbra del debut de Comus y la visión más colorida de bandas como Dukes of the Grey y Spirogyra. Por lo tanto, la experiencia de escucha se convierte en una aventura peculiar e intensa, llena de arreglos elegantes, atmósferas claro-oscuras, pasajes progresivos y una considerable dosis de experimentación psicodélica.

An Asylum for the Musically Insane cala profundo por su visión y termina revelándose como una obra importante dentro del desarrollo del folk progresivo. Aquí podemos encontrar una muestra de proto-prog en plena mutación, una música que todavía está buscando su forma definitiva y que, precisamente por eso, puede regalar unas cuantas sorpresas. Pero OJO: no es un disco para todos.

En determinados momentos puede sentirse un poco pesado, y su desarrollo puede llegar a producir cierto agotamiento en quienes no conecten con este tipo de propuestas. No está mal que ocurra; después de todo, estamos ante un álbum que no parece interesado en llevarnos de la mano. Más bien nos mete dentro de su propio laberinto y espera a que encontremos la salida. Por otro lado, para aquellos que disfrutan experimentando con “el sonido de la transición”, este disco cumple perfectamente su misión.

Yo, por mi parte, he conseguido conectar bastante bien con él, aunque debo reconocer que no le pillé el swing al principio. Sin embargo, después de varias escuchas pude capturar su esencia y, con ella, redescubrir el verdadero valor de esta obra. Y es que Tea & Symphony es una banda difícil de pasar por alto, sobre todo cuando uno se atreve a entrar en el mítico An Asylum for the Musically Insane.

Estamos ante una verdadera obra de CULTO, donde canciones como “The Come On”, “Sometime”, “Travelling Shoes” o “Terror in My Soul” nos llevan a disfrutar el álbum desde distintas perspectivas y, sobre todo, a descubrir que esta joya tiene un lado oscuro y otro mucho más campirano… Y quizá ahí esté su mayor encanto.

Por un lado tenemos la penumbra, la experimentación y esos momentos en los que la música parece estar a punto de desarmarse frente a nosotros. Por el otro, aparecen el folk, el blues y esa sensación casi rural que nos devuelve al campo, a los caminos polvorientos y a las viejas tradiciones británicas.

Si uno se toma las molestias de prestarle verdadera atención, descubrirá que folk, blues y psicodelia pueden encajar perfectamente dentro de esta caja de música insana.

Una caja que, curiosamente, parece haber sido construida para adornar un manicomio. Bastará con saber entrar. Porque, guste o no, An Asylum for the Musically Insane consigue transmitir la magia de un álbum de transición: una obra atrapada entre dos mundos, todavía con un pie en el folk y el otro tanteando las puertas del rock progresivo… Y quizás sea justamente esa incertidumbre la que lo hace tan interesante.

Mini-datos:

  • Un álbum nacido del escenario multimedia: Antes de que An Asylum for the Musically Insane llegara a las tiendas, Tea & Symphony ya estaba intentando romper la separación entre concierto, teatro y espectáculo visual. En una entrevista publicada por Melody Maker en septiembre de 1969, James Langston explicó que el grupo quería convertir su presentación en una experiencia multimedia que incorporara iluminación escénica, proyecciones cinematográficas y un artista de mimo. La banda incluso había realizado una pequeña película. Langston describía el proyecto como una especie de “mini teatro ambulante”.

  • “Boredom” casi fue la puerta de entrada comercial: Antes del LP, Tea & Symphony publicó “Boredom / Armchair Theatre”, su primer single, en julio de 1969. “Boredom” no era una composición propia: se trataba de una versión de Procol Harum, mientras que “Armchair Theatre” mostraba mucho mejor el peculiar universo musical de la banda. El single no logró convertirse en un éxito comercial importante, aunque posteriormente la canción recibió atención radiofónica: la historia de Big Bear Records señala que fue elegida como Record of the Week de BBC Radio One. Curiosamente, “Boredom” terminó siendo incluida como tema adicional en la reedición de Esoteric Recordings del álbum, permitiendo escuchar aquella primera incursión discográfica junto al material del LP.

  • El álbum fue grabado en Trident Studios: Las sesiones de An Asylum for the Musically Insane tuvieron lugar en Trident Studios, en Londres, con Gus Dudgeon como productor y Barry Sheffield como ingeniero. El núcleo de Tea & Symphony —Jeff Daw, James Langston y Nigel Phillips— fue complementado por varios músicos invitados. Entre ellos aparecen Mick Hincks y Ron Chesterman en el bajo, Bob Lamb en batería y el propio Dudgeon en percusión. El álbum, por tanto, no fue estrictamente el registro de un trío aislado, sino una producción que amplió el reducido formato de la banda con músicos externos. Y aquí hay una pequeña conexión histórica deliciosa: el mismo Gus Dudgeon estaba trabajando durante aquel periodo con artistas como Bakerloo, Strawbs y David Bowie, mientras desarrollaba una de las carreras de producción más importantes del rock británico.

  • Tea & Symphony ya estaba en la órbita de John Peel: Antes y alrededor de la publicación del álbum, Tea & Symphony tuvo presencia en el circuito de radio británico y fue invitada al programa de John Peel en la BBC. La banda también participó en el circuito de actuaciones asociado al underground británico de Birmingham y realizó giras junto a Bakerloo. Pero hay algo todavía más interesante: su relación con el escenario no se limitaba a tocar canciones. Tea & Symphony fue considerada una de las primeras bandas en contar con un light show propio, asociado a las presentaciones del grupo. La idea de combinar música, iluminación, mimo y otros elementos visuales formaba parte de su identidad artística.
01. Armchair Theatre
02. Feel How So Cool The Wind
03. Sometime
04. Maybe My Mind (With Egg)
05. The Come On
06. Terror In My Soul
07. Travelling Shoes
08. Winter
09. Nothing Will Come To Nothin

CODIGO: F-42




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