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Ugly Custard - Same

 

All over the map in a way that seems suitable given the band/album name with unlikely covers of 60's classics being given fairly creative treatments (especially "Hung Upside Down"- always thought that song never got enough love/cover versions). Bonus points for having the balls to title one of the songs "Custard's Last Stand".

Prologo: Genealogía de un Instrumento Protagonista 

El órgano Hammond fue uno de los pilares sonoros más decisivos de la música popular de los años 60 y 70, atravesando géneros como el jazz, el rock, el soul, el gospel y el funk con una identidad inconfundible. Su sistema de generación sonora basado en ruedas fónicas, la manipulación armónica mediante drawbars y su amplificación —frecuentemente asociada al altavoz rotatorio Leslie— le otorgaron un carácter físico, expansivo y profundamente expresivo. Más que un instrumento de acompañamiento, el Hammond se consolidó como un elemento protagónico, adoptado por músicos que entendieron su potencial para ocupar espacio, generar tensión y definir atmósferas. Con modelos clásicos como el B3 y C3, su presencia marcó una época y estableció un lenguaje propio dentro del rock y sus derivaciones. El álbum que aquí se aborda toma este legado como punto de partida, situando al Hammond en el centro de su propuesta sonora. Desde esa base histórica y técnica, la música avanza hacia un terreno más crudo y visceral, donde el instrumento deja de ser objeto de estudio para volver a ser materia viva, lista para rugir.

Madera, Voltaje y Oficio: Ugly Custard y la Materia Viva del Hammond

Ugly Custard: Psicodelia de Estudio, Espíritu de Banda
No es la primera vez que los músicos de sesión —esas presencias constantes pero anónimas del estudio— deciden romper el acuerdo tácito: tocar bien, cobrar y desaparecer. Cuando el oficio sostiene pero ya no estimula, ocurre esto: se reúnen, miran alrededor y graban un disco sin atender a encargos ni expectativas externas. Ugly Custard surge en ese punto intermedio, donde el trabajo deja de ser suficiente y tocar vuelve a ser una necesidad.

Aquí hay técnica, desde luego, pero también desvío consciente. Tres piezas tradicionales —Scarborough Fair”, “My Babe”, “Babe I’m Gonna Leave You”— son reinterpretadas sin solemnidad, mientras que otras versiones optan por la relectura antes que el homenaje: un tema de Stephen Stills replanteado en “Hung Upside Down” (injustamente poco transitado) y el guiño autorreferencial de “Custard’s Last Stand”, tomado del repertorio de Alan Hawkshaw, con un grado de ironía que evita cualquier gesto grandilocuente.

El peso autoral recae en Alan Parker, que aquí no actúa como sesionista sino como compositor. El carácter instrumental del disco no es accesorio: sin voces que organicen el discurso, la música avanza desde la interacción directa entre guitarra y órgano. El Hammond de Roger Coulham no cumple un rol secundario; ocupa espacio, genera tensión y dialoga de igual a igual con la guitarra. El resultado es una escucha fluida, accesible, pero lejos de ser inofensiva. Pop psicodélico, elementos de jazz y una ejecución de alto nivel conviven con una lógica de banda más que de encargo.

La presencia de músicos como Clem Cattini, Herbie Flowers o el propio Hawkshaw podría sugerir un producto funcional, cercano a la "música de biblioteca". Sin embargo, el disco utiliza esa estética como punto de partida, no como límite. Ugly Custard suena a músicos experimentados trabajando sin cliente ni consigna, reinterpretando material conocido y demostrando que, incluso desde los márgenes más técnicos de la industria, es posible construir un discurso propio y relevante.

Impresiones personales: Ugly Custard y la Materia Viva del Hammond

Esta única muestra de Ugly Custard es, de por sí, interesante. Su sonido se basa en una fusión de elementos tomados del folk, la psicodelia, el blues y el jazz, los cuales son replanteados hacia un concepto progresivo que le otorga un sello especial. Al final de cuentas, se asemeja a las primeras manifestaciones del rock progresivo, sin llegar a serlo plenamente, pues este término se consolida recién hacia 1971. Conviene recordar que, para muchos, el early prog o progresivo temprano —según el criterio que se adopte— abarca el período comprendido entre 1969 y 1971.

Volviendo a la reseña, esta única obra de los Custard es netamente instrumental y se plasma en jams, por lo que ya se puede tener una idea de lo que se va a escuchar: un álbum de auténtica postura psicodélico-progresiva, que imprime en sus surcos piezas instrumentales llenas de vitalidad y energía. Aquí encontramos a músicos de sesión buscando matizar ese swing con sonidos llamativos, todos sostenidos por un soporte de teclados que, si bien no tiene al Hammond como único pilar, sí lo deja erguirse en su propia gloria.

Se trata de un álbum bastante agradable y versátil, con una fórmula muy certera, aunque irregular por momentos. No diría que esto lo vuelve un mal trabajo, pero sí se percibe cierta pesadez que puede hacer la experiencia algo tediosa (al menos para mí, cuestión de gustos). No obstante, impresiona la virtud de los músicos, destacando especialmente Richard Coulham y Alan Parker.

Estarán bien servidos con este trabajo, ya que logra calar profundo desde la primera escucha. En mi opinión, es un álbum bien planteado, aunque no del todo calibrado en su performance. Modestia aparte, estamos ante una gema underground, con muchos buenos momentos y otros intentos por lidiar con todo a la vez. Aun así, se replantea constantemente y se muestra original.Pongan oído, en especial, a esta versión de “Babe I’m Gonna Leave You”: ahí Ugly Custard deja claro de qué está hecho y por qué aún merece ser escuchado. Hssta más vernos.

Mini-datos:

  • Grabación espontánea y camaleónica: La banda Ugly Custard no fue un proyecto tradicional con gira y contrato: surgió casi por accidente cuando músicos de sesión británicos en plena grabación decidieron usar un hueco de estudio para registrar un LP instrumental que rompiera con sus habituales labores de acompañamiento

  • Reencuentro de sesionistas veteranos: Herbie Flowers, Clem Cattini, Alan Parker y Roger Coulham, todos con pedigrí en estudios y bandas de sesión, se encontraron para crear este álbum. Lo que en otro contexto habría sido un encargo puntual, aquí se transformó en un experimento audaz entre folk, psicodelia y rock.

  • Publicación camaleónica con arte variado: El LP vio la luz entre 1970 y 1971 en diferentes países, con portadas y presentaciones distintas según el mercado. En España incluso llegó a editarse bajo otro título (Psicosis) con arte alternativo, haciendo que algunos coleccionistas creyeran que eran dos discos distintos. Click en el enlace para ver la portada alternativa: https://tinyurl.com/ye32c2ry

  • Rescate moderno y estatus de culto: Décadas después de su lanzamiento, Ugly Custard fue reeditado y celebrado como una joya de culto del sonido psicodélico e instrumental británico de comienzos de los 70, volviendo a circular entre beat diggers, coleccionistas y amantes del Hammond y la experimentación sonora.

01. Scarboro' Fair
02. Link
03. My Babe
04. Link
05. Hung Upside Down
06. Link
07. Custards Last Stand
08. Babe I'm Gonna Leave You
09. Link
10. Cry From The Heart
11. Link
12. Never In A Blues Day
13. Link
14. Feel This

CODIGO: L.26



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