Steamhammer - MK II
Like their debut, the follow-up is a strong album that features tasteful rhythm section and mellow guitars. It's less bluesy and less song oriented, with more prog rock and folky, mellow instrumental passages. Harpsichord, flute and sax played by Jolliffe add additional color to music and make it more interesting than many typical blues-rock bands.
Well, this certainly was an odd turn. Sounds significantly different from the debut, as they've gone in a Prog direction, at least in parts. A couple of solidly Blues Rock numbers as well, but overall a very proggy album. Kind of disjointed at times, but it works pretty well.
Mk. II: Cuando una banda de culto
decidió cambiar de piel
A finales de la década de 1960,
el rock británico atravesaba uno de los periodos de mayor transformación de su
historia. El blues eléctrico, que durante años había servido como punto de
partida para una nueva generación de músicos, comenzaba a abandonar sus
estructuras tradicionales para dar paso a una etapa de mayor experimentación.
Las guitarras adquirían un sonido más pesado, las composiciones ampliaban su
duración y la improvisación, heredada del jazz, empezaba a convertirse en una
herramienta fundamental para aquellos artistas que buscaban expandir los
límites del género.
En ese escenario de cambio surgió
Steamhammer, una formación británica creada en 1968 que tomó las raíces del
blues-rock como punto de partida, pero que desde sus primeros pasos mostró una
clara intención de explorar nuevos caminos. La banda estuvo integrada
originalmente por Martin Quittenton en guitarra, Kieran White en voz, armónica
y guitarra, Martin Pugh en guitarra, Steve Davy en bajo y Michael Rushton en
batería. Desde sus inicios, el grupo consiguió llamar la atención dentro del
circuito underground británico gracias a una propuesta que combinaba la fuerza
del blues con una visión más ambiciosa del rock.
Su primer trabajo discográfico,
Reflections (1969), conocido también como Junior's Wailing, presentó a una
banda profundamente influenciada por la tradición del blues eléctrico
británico, con referencias inevitables a figuras como John Mayall y la escena
que había redefinido el blues en Inglaterra durante los años sesenta. Sin
embargo, Steamhammer no se limitó a reproducir los códigos del género; detrás
de sus interpretaciones existía una búsqueda de identidad propia, marcada por
una mayor libertad instrumental y una sensibilidad que apuntaba hacia el
futuro.
La evolución del grupo llegó
acompañada de importantes cambios internos. La salida de Martin Quittenton y
Michael Rushton abrió una nueva etapa para la formación, que incorporó al
baterista Mick Bradley y al multiinstrumentista Steve Joliffe. La llegada de
Joliffe, con su dominio del saxofón y la flauta, introdujo nuevos colores
dentro del sonido de la banda, acercándola a terrenos más experimentales donde
el blues comenzaba a dialogar con el jazz y el naciente rock progresivo. De
esta transición surgiría Mk. II, publicado en 1969, un álbum que captura a
Steamhammer en pleno proceso de transformación. Más que una simple continuación
de su debut, el disco representa el retrato de una banda explorando sus propias
posibilidades en una época donde el rock estaba dejando atrás sus formas
iniciales y comenzaba a construir un lenguaje más complejo.
Mientras otros grupos británicos
elegían caminos marcados por la potencia del blues-rock tradicional, Steamhammer
apostaba por una dirección menos predecible: largas improvisaciones, atmósferas
cambiantes y una mayor apertura hacia la experimentación. Mk. II quizá no sea
un álbum de acceso inmediato, pero precisamente en esa búsqueda reside su valor
histórico. Es un documento de una época en la que el blues británico empezó a
transformarse, abriendo las puertas hacia una nueva dimensión del rock.
Impresiones Personales: Los
colores ocultos de Steamhammer
Con Mk. II, Steamhammer deja
atrás parte de la estructura más tradicional del blues-rock de sus primeros
años y se aventura hacia un territorio mucho más amplio, donde el jazz y el
rock progresivo empiezan a convertirse en elementos fundamentales dentro de su
propuesta. Es un álbum donde la banda demuestra una evolución evidente, no solo
en su sonido, sino también en la manera de construir sus canciones.
Desde los primeros momentos se
percibe una formación mucho más madura, con una interpretación más sólida,
versátil y cuidada. Los arreglos progresivos, los cambios de ritmo y las
extensas secciones instrumentales muestran a un grupo dispuesto a experimentar
sin perder sus raíces. Steamhammer logra moverse con naturalidad entre el
blues, el jazz, la psicodelia y el hard rock, creando una combinación donde
cada estilo aporta algo diferente al resultado final.
Uno de los grandes atractivos de
Mk. II es precisamente esa capacidad camaleónica. El álbum no se mantiene
dentro de una sola fórmula; cada canción parece explorar una faceta distinta de
la banda. En algunos momentos encontramos pasajes cargados de sensibilidad
jazzística, en otros aparecen momentos de mayor fuerza rockera, siempre
acompañados por esa base bluesera que sigue siendo parte esencial de su
identidad.
La voz de Kieran White también
cumple un papel fundamental dentro del sonido del grupo. Su interpretación
aporta personalidad y carácter, funcionando como un elemento que une todos esos
cambios de estilo y evita que el álbum se convierta simplemente en un ejercicio
de experimentación instrumental.
Para mi gusto, Mk. II representa
el punto más alto de Steamhammer, una obra donde todos los elementos que la
banda venía desarrollando encuentran finalmente un equilibrio. Es un disco rico
en matices, lleno de detalles para descubrir con cada escucha y una muestra de
una agrupación que no tuvo miedo de explorar nuevos caminos. Quizás no sea un
álbum inmediato para todos los oyentes, pero precisamente ahí se encuentra
parte de su encanto. Mk. II es una invitación a escuchar con paciencia una de
esas obras donde el blues británico comenzó a transformarse en algo más grande.
Un disco recomendado para quienes
disfrutan del rock de los años setenta y de esas bandas que caminaron por
senderos menos conocidos, pero dejaron auténticas piezas de culto.
Mini-datos:
- Un álbum compuesto íntegramente por material original: A diferencia del primer álbum de Steamhammer, que incluía versiones de clásicos del blues, Mk. II estuvo integrado exclusivamente por composiciones propias. Esta decisión marcó un cambio importante en la identidad del grupo y reforzó su intención de alejarse del formato tradicional del blues británico para desarrollar un lenguaje propio.
- Un futuro integrante de Tangerine Dream: La participación de Steve Jolliffe en Mk. II fue breve, pero significativa. Años después desarrollaría una destacada carrera como multiinstrumentista y volvería a formar parte de la influyente banda alemana de rock electrónico Tangerine Dream, participando en el álbum Cyclone (1978). Su paso por Steamhammer fue uno de los primeros capítulos de una trayectoria musical muy diversa.
- El productor detrás del sonido: Mk. II fue producido por Fritz Fryer junto a John Hawkins. Fryer continuaría colaborando con Steamhammer en trabajos posteriores, contribuyendo a consolidar la evolución sonora de la banda durante su etapa más creativa y experimental.
- Una banda especialmente apreciada en Alemania: Aunque Steamhammer nunca alcanzó el éxito comercial de otros grupos británicos de su generación, consiguió construir una sólida reputación en Europa continental, especialmente en Alemania Occidental, donde sus presentaciones en directo gozaron de gran popularidad. Esa buena recepción ayudó a mantener viva la carrera del grupo durante los primeros años de la década de 1970.
02. Johnny Carl Morton
03. Sunset Chase
04. Contemporary Chick Con Song
05. Turn Around
06. 6/8 For Amiran
07. Passing Through
08. Down Along The Grove
09. Another Travelling Tune
10. Fran And Dee Take a Ride
CODIGO: C-16

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