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NUYORICA SOUND: Ray Barretto - Acid

 

pretty good!!! i thought this album was so much fun, it felt like a party throughout. i liked every song but the highlight was the closer, a hypnotic heavily percussive track that was pretty unique to anything i’ve heard before. unfortunately i thought the album was pretty repetitive, the bass lines felt recycled throughout. i don’t know this genre at all, this is my first album of it so i don’t know if that’s the genres conventions or if that’s how it is. still i had a lot of fun here and thought it was cool!

Ácido y Eufórico: La Revolución Afro-latina de Barretto

En la encrucijada feroz donde el jazz moderno se abrazaba con la cadencia afrolatina, Ray Barretto encontró su destino. No fue en un barrio neoyorquino, ni en un salón de baile; fue en Alemania, a finales de los años cuarenta, cuando un joven soldado raso descubrió que el bebop —ese lenguaje sin frenos, nacido del genio de Parker y Gillespie— le hacía sentir un hogar distinto. Allí, entre soldados negros y nuevas libertades musicales, Barretto entendió que la conga no era solo un instrumento: era una posibilidad. Las descargas entre Dizzy y Chano Pozo no solo lo deslumbraron; lo señalaron hacia un camino donde la biculturalidad no sería peso, sino motor.

De regreso en Estados Unidos, su don natural para el ritmo lo convirtió rápidamente en un nombre imprescindible. Desde las sesiones de jazz con José Curbelo y Tito Puente hasta el estallido internacional de El Watusi, Barretto ya dominaba el mapa. Pero algo en él pedía un giro. Quería un sonido más crudo, más eléctrico en espíritu, más fiel a esa mezcla de calles neoyorquinas y raíces caribeñas que llevaba tatuada en la piel. Entonces apareció Jerry Masucci, y el momento se alineó. El nuevo proyecto, una pequeña orquesta al estilo cubano con dos trompetas hambrientas y una sección rítmica acerada, solo necesitaba un nombre. Acid. Tan simple, tan directo, tan provocador.

Nueva York hervía en 1966 con el Latin Boogaloo: ese híbrido vibrante de son montuno, cha-cha-chá y R&B que incomodaba a los puristas pero electrizaba a la juventud. Barretto, que había vivido entre códigos afroamericanos y boricuas por igual, lo adoptó sin pedir permiso. El resultado fue un álbum que abrió con fuego —El Nuevo Barretto— y que respiraba modernidad, cercanía, sudor de club nocturno, improvisación y calle. Un disco donde el tumbao de Bobby “Big Daddy” Rodríguez se volvió mito, donde René López canalizó a Miles y Dizzy sin perder su sabor neoyorquino, donde Orestes Vilato por fin pudo rugir sin freno, y donde dos trompetas dialogaron con África en un cierre que parecía rito y profecía: Espíritu Libre. Más que un debut para Fania, Acid fue una declaración: que el jazz siempre sostuvo el pulso de Barretto, y que en la experiencia neoyorquina-puertorriqueña esa dualidad no es excepción, sino ley. Desde los primeros latinos que participaron en el nacimiento del jazz en Nueva Orleans hasta figuras como él, la historia sigue su curso con la misma mezcla indomable de tradición y revolución. [*]

Bienvenidos a este viaje: el instante en que Ray Barretto tomó la conga, abrió las puertas de su alma bicultural y definió un sonido que todavía hoy late con fuerza.

Impresiones Personales: Entre Congas y Cicatrices

Acid fue forjado en una época de revoluciones, cambios y “nuevas visiones”; por ello esta obra bebe de una especial vibra y logra expandir sus sonoridades hacia los límites. Sé que puede sonar algo exagerado, pero adentrarse en Acid es explorar una rica gama de sonidos y de arreglos prendidos. El álbum está cargado de elementos latinos que hacen de esta placa un disco con mucho sabor. En sí, un trabajo magnífico, “ácido”, “primitivo” y “eufórico”, en donde se podrá degustar una gama de estilos musicales, entre ellos Latin jazz, Boogaloo, Salsa dura, Montuno y toda esa vibra de la Latin Fusión —recordar que todo esto está sazonado por una endemoniada percusión—. En sí, Barretto logra sorprendernos mucho con este álbum, ya que desempeña una performance basada en sonidos afro-caribeños, logrando así producir pura candela… Si eres de los que gustan escuchar música Afro jazz/Latin jazz encontrarás en Acid algo muy estimulante.

Aquí no hay quiebres ni puntos medios: este trabajo es pura vibra. Incluso “Sola te dejaré”, el tema más swing, tiene vibra, energía, emotividad y pasión; una canción con todo el sentimiento que desborda la real salsa dura. “Adiós, mujer, sola yo te dejaré… porque la rumba me llama”, dice la letra. Aún recuerdo que esta canción me acompañó cuando tenía el alma rota; después de una ruptura esta canción sonó tan fuerte que caló en mí. Entre rones baratos, cigarros cargados y esa sensación de traición, las notas cubrieron el ambiente al punto de perderme entre mis adentros. Luego, solo quedó seguir con la vida, pues como dice la letra: “que tú no sabes nada, que tú no sabes nada de la vida, y por eso yo te dejé”… En fin, recuerdos amargos acompañados de canciones que prenden el fogón.

Un álbum muy llamativo, ideal para las noches prendidas de cigarros, cervezas y ese toque acid jazz latino. Si eres de apreciar álbumes como el Santana 3, el homónimo de Chepito, El Malo 2 o Hustler, Acid promete llevarte por un lindero de sabor y fuego. Advertido estás: aquí hay mucho que apreciar.

Hasta más vernos.

Mini-datos:

  • El accidente que definió el sonido: Durante las sesiones, Barretto quería un sonido “crudo, callejero, sudado”. Tanto así que dejó varias tomas casi sin limpiar. El resultado fue un disco donde se escuchan respiraciones, murmullos y pequeños choques de instrumentos… esa imperfección lo convirtió en una de las joyas más humanas del catálogo Fania.

  •  “Acid” no iba a llamarse así: El título original era más tradicional, pero Barretto, influido por la explosión psicodélica neoyorquina, decidió bautizarlo Acid para sugerir una mezcla: latín + boogaloo + jazz + vibras de club nocturno donde todo se derrite. En la Fania casi lo frenan, pero el nombre terminó siendo icónico.

  • Richie Ray y Bobby Cruz estaban cerca… demasiado cerca: Mientras Barretto grababa Acid en un estudio, en el cuarto contiguo estaban Richie Ray & Bobby Cruz trabajando en su propio material. Se dice que durante los descansos se cruzaban ideas, riffs y palabritas. Fue una especie de micro–hub de creatividad latina, todos vibrando al mismo compás.

  • El bajo de Dave Pérez estaba tan caliente que…En la sesión de “Sola Te Dejé”, el groove de Dave Pérez estaba tan endemoniado que Barretto pidió repetir la toma solo para verlo tocar de nuevo.La versión que quedó es prácticamente la primera, pero cuentan que Barretto dijo: “Esa línea de bajo está más ácida que yo mismo”.
01.El Nuevo Barretto
02.Mercy, Mercy, Baby
03.Acid
04.A Deeper Shade Of Soul
05.The Soul Drummers
06.Sola Te Dejare
07.Teacher Of Love
08.Espiritu Librekk

CODIGO: F-17




Nota: Fuente del texto https://fania.com [*]

Anexo:

Johnny Colon & Orchestra - Boogaloo Blues 

Si Acid es un estallido místico-afro-latino que abre un portal entre el jazz y la espiritualidad caribeña, Boogaloo Blues es el mural urbano donde ese portal desemboca: un universo donde el barrio se pinta en technicolor, los metales coquetean con el soul y el piano camina con swagger adolescente. Johnny Colón captura el aura de una Nueva York que hervía a ritmo de rebeldía, fiesta y duelo, un sonido impulsado por la juventud boricua que tomó la modernidad por asalto. Ambos discos comparten un imaginario: el del mestizaje como revolución. Barretto explora la trascendencia; Colón, la inmediatez luminosa del cuerpo en movimiento. Pero en los dos late el mismo espíritu: la voluntad de romper moldes, de mezclar lenguajes, de convertir las raíces afrolatinas en una fuerza futurista. Si escuchas Acid como un ritual, Boogaloo Blues es el carnaval que llega después. Uno abre el camino; el otro te invita a pisarlo bailando.




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