Clásicos de Oro: David Bowie - The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars
No one can pull off g*y like David Bowie. Without him, acting like a chick would never have been cool. Even the New York Dolls owe him a debt, I'd say, because as awesome as they are, they still don't measure up to Bowie. Why? Because Bowie was flexible as his cocaine-frame and gender bending suggests. He could do anything. This is proof. Who the fuck else could dress up like some rockstar from space and record an album of strange pseudo-rock n roll? (read: glam) No one. Except maybe Eno and a bunch of other people.
Superg*y man but an extraordinary and completely heterosexual álbum.
Si la primera parte exploraba el deseo como chispa fundacional del glam, esta segunda entrega examina el momento en que el género se convierte en mito escénico y narrativa total.
II. La Estrella: The Rise and Fall
of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (David Bowie, 1972)
Si Marc Bolan encendió la llama
del glam desde el cuerpo y el instinto, David Bowie la transformó en mitología.
Con Ziggy Stardust, el glam rock deja de ser únicamente actitud y superficie
para convertirse en relato, en personaje, en destino. El brillo ya no basta:
ahora necesita una historia que lo sostenga… y que lo condene.
Con este álbum, el glam asciende
a una nueva dimensión: la de la identidad como performance, la fama como
construcción consciente y la estrella como figura trágica. Bowie no se limita a
escribir canciones; crea un avatar. Un mensajero que desciende del espacio para
reflejar las ansiedades de una juventud que ya no cree en héroes reales, pero
sigue necesitando ídolos. El maquillaje deja de ser adorno y se convierte en
manifiesto. La estrella nace. Y en su nacimiento, ya está escrita la caída.
Contexto histórico:
Cuando el deseo se convirtió en
mito (1971–1972)
Si Electric Warrior había encendido el glam desde lo carnal y lo inmediato, 1972 marcó el momento en que ese brillo se volvió narración. David Bowie comprendió que el magnetismo del rock, por sí solo, comenzaba a agotarse. Era necesario ir más allá: construir un personaje capaz de contener el exceso, el deseo y la tragedia de la fama en una sola figura reconocible. Ese personaje fue Ziggy Stardust.
En The Rise and Fall of Ziggy
Stardust and the Spiders from Mars, Bowie articula una obra conceptual envuelta
en ciencia ficción y teatralidad. Ziggy es un extraterrestre andrógino y
bisexual que llega a la Tierra para anunciar un mensaje apocalíptico: al mundo
le quedan solo cinco años de vida. Pero Ziggy no se limita a advertir. Decide
convertirse en estrella de rock, en mesías pop, utilizando la música como
vehículo de salvación espiritual. Elevado al estatus de ídolo junto a su banda,
The Spiders from Mars, alcanza la gloria absoluta… hasta ser devorado por el
mismo fervor que lo consagra. El mito nace, asciende y cae bajo el peso de sus
propios seguidores.
Grabado en los estudios Trident
de Londres entre septiembre de 1971 y enero de 1972, y producido por Ken Scott
junto al propio Bowie, el álbum surge en un momento de transición crucial. El
rock comenzaba a desprenderse de la grandilocuencia progresiva y de los
desarrollos interminables heredados del final de los sesenta. Frente a ello,
Ziggy Stardust apostó por canciones concisas, dramáticas y cargadas de
significado. Incluso su título, tomado de una canción temprana de The Rats
—grupo vinculado a futuros miembros de The Spiders from Mars—, anticipaba una
obsesión central: el ciclo implacable de ascenso y destrucción de la figura
pública.
Musicalmente, Bowie miró hacia
nuevos territorios. Absorbió el instinto glam de T. Rex, la crudeza primitiva
de The Stooges y la poesía urbana de The Velvet Underground. La guitarra de
Mick Ronson evocaba a los grandes héroes del rock, pero con una contención que
reforzaba el dramatismo de las canciones. En lo vocal, Bowie adoptó una
teatralidad influida por Jacques Brel, llevando cada interpretación al límite
de la actuación escénica.
Ziggy Stardust o la invención del
mito (1971–1973)
Si el glam rock nació como una
reacción visceral al desencanto de su tiempo, Ziggy Stardust fue el momento en
que esa reacción se convirtió en ficción total. Bowie entendió antes que nadie
que el rock podía ir más allá de la canción y transformarse en narrativa, en
personaje, en representación. Con este álbum no solo grabó un disco: construyó
un universo.
El relato de Ziggy funciona como
una fábula moderna sobre la fama. Inspirado en el teatro, los musicales de
Broadway y el kabuki japonés, Bowie concibió el escenario como un espacio
dramático total. El gesto, el vestuario y el maquillaje pasaron a formar parte
activa del relato. Para lograrlo, recurrió a las enseñanzas de su formación
como actor junto al mimo y performer Lindsay Kemp, quien también participó en la
coreografía escénica del proyecto. El rock ya no solo se tocaba: se
interpretaba.
El personaje de Ziggy bebía
también de figuras reales. Bowie tomó como referencia al cantante Vince Taylor,
ícono trágico del rock’n’roll que, tras un ascenso fulgurante, cayó en una
espiral de autodestrucción marcada por drogas, alcohol y delirios místicos.
Taylor se creía un mesías y hablaba de ovnis en sus conciertos. En Ziggy, Bowie
destiló ese carisma, esa locura y esa caída, transformándolos en mito
consciente.
El propio nombre Ziggy Stardust
revela el método de Bowie como alquimista cultural. “Ziggy” ha sido asociado a
múltiples fuentes —desde una sastrería londinense hasta la influencia de Iggy
Pop, Twiggy o Marc Bolan—, mientras que “Stardust” proviene del cantante country
The Legendary Stardust Cowboy. Artificial, exagerado, casi caricaturesco: el
nombre perfecto para una estrella fabricada.
La imagen andrógina de Ziggy fue
una declaración estética y política. Inspirado en el kabuki japonés y
materializado a través del vestuario diseñado por Kansai Yamamoto, el cuerpo se
convirtió en lenguaje narrativo. A ello se sumaron influencias como La naranja
mecánica, la cultura drag ligada a The Factory de Andy Warhol y la ambigüedad
ya presente en artistas como T. Rex o New York Dolls.
En el centro de este universo
estaban The Spiders from Mars: Mick Ronson, Trevor Bolder y Mick Woodmansey. La
banda funcionó como ancla terrenal del mito, especialmente Ronson, cuya
guitarra poderosa y melódica dio forma definitiva al sonido del álbum. Bowie
describiría su relación como un equilibrio perfecto de opuestos: la teatralidad
andrógina de Ziggy frente a la presencia ruda y visceral del guitarrista.
Con Ziggy Stardust, el glam
dejó de ser únicamente deseo y brillo.
Se transformó en mito moderno.
En una fábula sobre la fama,
la identidad y la autodestrucción.
Aquí, el glam se mira a sí
mismo por primera vez.
Y entiende que toda estrella,
por más alto que ascienda,
arde con la certeza de su
final.
El deseo se convierte en
estrella.
Y la estrella,
inevitablemente, cae.
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| Bowie: El Hombre que Inventó su Propio Cielo |
Impresiones Personales:
Una obra maestra del glam rock de
los años setenta que desborda emoción a lo largo de once canciones capaces de
cubrir el espacio y el tiempo entre la melancolía, la euforia y una dimensión
aún más profunda e intangible. Se trata de una pieza fundamental dentro del
universo creativo de David Bowie, elegante y penetrante, cuya fuerza radica
tanto en su concepción conceptual como en la intensidad de su interpretación y
en la delicadeza de sus armonías.
“Lady Stardust” es un ejemplo
claro de esa sofisticación refinada, una muestra de sensibilidad que seduce al
oyente desde los primeros compases. El álbum, en su conjunto, se presenta como
una travesía audaz, impregnada de rock & roll sensual e irreverente,
combinada con destellos de un glamour singular que encuentra su mejor momento
en una escucha atenta, casi contemplativa. Es, sin duda, una obra precisa para
sumergirse en el universo sonoro de Bowie; para quien aún no lo haya explorado
en profundidad, aquí se abre una puerta hacia algo verdaderamente
extraordinario.
Basta detenerse en la sugerente
“Moonage Daydream”, una composición sublime con matices psicodélicos y una
atmósfera espacial envolvente, o en la acústica y casi astral “Starman”, pieza
fundamental de la década y uno de los estandartes más representativos de su
carrera.
Descrito como un álbum conceptual
de estructura libre y cercano a la ópera rock, The Rise and Fall of Ziggy
Stardust and the Spiders from Mars gira en torno al alter ego de Bowie: Ziggy
Stardust, una estrella de rock ficticia, andrógina y bisexual, enviada a la
Tierra como salvadora ante un inminente desastre apocalíptico. En la narrativa,
Ziggy conquista a sus seguidores y se convierte en ídolo de masas, pero termina
sucumbiendo a su propio ego y cayendo en desgracia.
El personaje fue concebido a
partir de diversas influencias, entre ellas el cantante Vince Taylor, mientras
que el concepto global del álbum se consolidó una vez que muchas de las
canciones ya habían sido grabadas. Musicalmente, el disco se sitúa en la
intersección del glam rock y el proto-punk, con influencias evidentes de Iggy
Pop, The Velvet Underground y Marc Bolan. En sus letras se abordan temas como
la artificialidad del estrellato, la política, el consumo de drogas, la
sexualidad y la construcción del mito en el rock.
La icónica portada —fotografiada
originalmente en monocromo y posteriormente coloreada— fue tomada en Londres,
frente al establecimiento de peletería “K. West”, y se convirtió en una de las
imágenes más reconocibles y simbólicas de la historia del rock.
Conclusiones Finales:
Con Ziggy Stardust, el glam
alcanzó su forma más ambiciosa. Se volvió teatro, mito y advertencia. Bowie
demostró que la estrella podía ser una construcción deliberada, un artificio
brillante capaz de dominar la cultura… y destruir a quien lo encarnara. Pero
mientras Ziggy ascendía y caía sobre los escenarios británicos, otra historia
comenzaba a tomar forma en la sombra.
Si Bowie convirtió la fama en
ciencia ficción y tragedia cósmica, el siguiente movimiento del glam
trasladaría ese mismo artificio al asfalto, a los callejones de Nueva York, al
pulso crudo de la ciudad. El brillo ya no vendría del espacio exterior, sino de
la ambigüedad urbana, del exceso nocturno y del desencanto elegante.
En 1972, el mismo año en que
Ziggy anunciaba el fin del mundo, Bowie produciría el disco que redefiniría el
glamour desde otra perspectiva: Transformer de Lou Reed. Si Ziggy fue el mito
que descendió del cielo, Lou Reed sería el cronista que caminó entre las
sombras.
Si Bowie representó la estrella como espectáculo total, Reed exploraría la estrella como máscara irónica, como pose consciente en medio del cinismo y la decadencia.
El glam no desaparece.
Se transforma.
Del cosmos a la ciudad.
Del mesías al dandi.
De la profecía al susurro venenoso.
Y así, el movimiento continúa.
Mini-dato:
- 1972 es el año en el que Bowie se confiesa homosexual, y esto hace que se convierta en un personaje más bien polémico, algo que se constata en el disco. Además ese año produjo el Transformer de Lou Reed, ex-Velvet Underground. También ayudó a los Stooges.
- Fue productor de Mott The Hopple en All The Young Dudes y de Iggy Pop en su álbum The Idiot.
- Una portada con historia visual: La icónica portada de Ziggy Stardust fue tomada en Heddon Street, Londres, por el fotógrafo Brian Ward en enero de 1972. Todas las imágenes se capturaron originalmente en blanco y negro y luego fueron coloreadas por el artista Terry Pastor para lograr el estilo visual fantástico y casi cinematográfico que caracteriza la obra.
- Un álbum concebido entre canciones y narrativa: Aunque hoy se lo considera una pieza conceptual, gran parte del arco narrativo de Ziggy se desarrolló después de que las canciones principales ya habían sido grabadas. Bowie y su equipo integraron progresivamente el relato del alter ego a la música, en lugar de construir la historia antes de la composición.
- Era casi rechazado por la discográfica: En los primeros momentos, el sello RCA Records dudó sobre publicar el álbum, argumentando que carecía de un sencillo evidente y comercialmente potente. A pesar de estas reservas iniciales, la obra terminó convirtiéndose en uno de los trabajos más influyentes del rock de los setenta.
- Género y estatus entre los mejores de todos los tiempos: The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars ha sido reconocido por la revista Rolling Stone como uno de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos, ubicándose en puestos destacados en listas que celebran su legado histórico dentro de la música popular.
02. Soul Love
03. Moonage Daydream
04. Starman
05. It Ain't Easy
06. Lady Stardust
07. Star
08. Hang on to Yourself
09. Ziggy Stardust
10. Suffragette City
11. Rock 'n' Roll Suicide
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