Cos - Postaeolian Train Robbery
This is a charming, playful slice of Canterbury-influenced prog, with ocassional flashes of Zeuhl around the edges. Looking at other reviews it seems Pascale Son's wordless vocals divide the crowd somewhat, but I'm firmly in the "pro" camp, as they are by far the most distinguishing feature of this album. Musically, we are in very warm, inviting but ultimately rather shallow waters. There's the bones of interesting tunes here, and top notch playing throughout, but for the most part it's wigged-out jamming to the fore and little in the way of compositional heft.
More manic and jazz influenced than their later work, this debut proves that Cos were a band to be reckoned with from the very beginning. Pascale Son is really the star of this one- her rapid fire flights on songs like "Populi" are stupefying. Zany fun.
Postaeolian Train Robbery o el arte de la infiltración sonora
Cuando se revisa el mapa del rock experimental europeo de los años setenta, hay nombres que aparecen subrayados y otros que sobreviven como anotaciones al margen. Esta banda pertenece a ese segundo grupo: no por falta de importancia, sino porque siempre eligió el desvío antes que la autopista. Su historia discográfica se extiende entre 1974 y 1984 con cinco álbumes oficiales, pero el germen creativo se remonta a finales de los sesenta, en Classroom, un proyecto de laboratorio surgido en un entorno académico, cuando el rock aún se pensaba como un idioma en construcción permanente.
Su debut, Postaeolian Train Robbery (1974), no irrumpe: se infiltra. Editado por el pequeño sello belga Plus, el disco aparece en un momento en que el rock progresivo europeo ya había alcanzado cierta madurez, pero aún conservaba margen para el riesgo. Aquí no hay voluntad de virtuosismo exhibicionista ni narrativas grandilocuentes. Lo que hay es una búsqueda oblicua, una fusión poco ortodoxa entre jazz, rock progresivo y el espíritu Canterbury, articulada desde una lógica propia, difícil de clasificar incluso dentro de los márgenes del avant-prog.
Las comparaciones con ZAO son inevitables y, hasta cierto punto, útiles. Sin embargo, más que una réplica belga, el grupo opera como un pariente excéntrico. Se perciben ecos de MAGMA, KING CRIMSON y HATFIELD AND THE NORTH, pero filtrados por una sensibilidad que rehúye la simetría. Todo parece ligeramente fuera de foco, como si la música se negara a encajar del todo en el molde que la crítica intenta imponerle.
Daniel Schell lidera el proyecto desde la flauta y la guitarra, no como frontman clásico, sino como arquitecto del sonido. A su lado, Pascale Son introduce uno de los elementos más singulares del álbum: una voz que prescinde del lenguaje convencional para construir significado a partir de fonemas, sílabas y texturas vocales. No se trata de un recurso decorativo, sino de una decisión estética central. El oboe, lejos de cumplir un rol secundario, dialoga activamente con la estructura rítmica y armónica. Completan la formación Robert Dartsch en batería, Alain Goutier en bajo y Charles Loos en teclados, responsables de un equilibrio delicado entre improvisación controlada y composición precisa.
Postaeolian Train Robbery es
un disco que exige escucha atenta. No ofrece estribillos ni puntos de apoyo
evidentes, pero recompensa con una atmósfera coherente, cargada de humor sutil
y un surrealismo sonoro que nunca se convierte en caos. La portada, con sus
franjas rojas y amarillas, funciona casi como una advertencia visual: aquí no
hay terreno estable.
El debut no solo define la identidad del grupo, sino que sienta las bases de todo lo que vendrá después. Aunque Viva Boma terminaría consolidando su estatus de obra mayor, es en este primer movimiento donde la banda fija su lenguaje, su ironía y su manera particular de entender la experimentación. Un álbum que, medio siglo después, sigue sonando ajeno a cualquier época, como una transmisión captada por accidente en una frecuencia que pocos supieron —o quisieron— sintonizar.
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| Cos: Surrealismo en tránsito |
Impresiones personales: La belleza de perder el equilibrio
Si alguna vez imaginaste a ZAO
o MAGMA cruzando un carnaval absurdo, con una sonrisa torcida y la sensación de
que algo muy serio está ocurriendo detrás de la broma, este es el punto exacto
donde ese sueño toma forma. Postaeolian Train Robbery, debut de Cos, se
presenta como una obra tan esquiva como fascinante, una pieza que desafía la
clasificación fácil y se instala cómodamente en los márgenes más aventureros
del rock progresivo europeo de los años setenta.
Desde sus primeros compases, el álbum revela una identidad musical construida a partir de múltiples tradiciones: rock progresivo, escuela de Canterbury y un enfoque performático sofisticado que lo sitúa en una esfera claramente vanguardista. En esencia, Postaeolian Train Robbery desarrolla un jazz con progresiones complejas, apoyado en una base zeuhl y atravesado por influencias evidentes de Magma, King Crimson, Hatfield and the North y ZAO. Lejos de sonar derivativo, el disco asimila estas referencias para transformarlas en un lenguaje propio, irregular y deliberadamente extravagante. Esa extravagancia no responde al exceso gratuito, sino a una atención minuciosa por las texturas, los arreglos, las melodías y los constantes cambios de tiempo. El resultado es un álbum versátil y complejo, con un sonido marcadamente “celestial”, que puede leerse tanto desde la tradición Canterbury como desde una postura intelectual que exige una escucha activa. No es música de fondo: es un espacio sonoro que captura al oyente y lo desplaza hacia un territorio decididamente avant-garde.
El atractivo del disco reside también en su capacidad para conjugar lo cerebral con lo sensorial. Postaeolian Train Robbery posee un carácter inquietante, a ratos bizarro y enigmático, que lo convierte en una experiencia particularmente gratificante para quienes buscan algo más que virtuosismo técnico. Este debut de Cos funciona como una puesta en escena cuidadosamente construida, donde cada elemento parece responder a una lógica interna tan coherente como desconcertante. La escucha puede compararse con un viaje con Alicia al país de las maravillas: un recorrido intenso, con paradas excéntricas y personajes freak que dan la bienvenida a un mundo decididamente lunático. Temas como "Coconut" acompañan al oyente hacia estados de reflexión profunda, antes de precipitarlo en el viaje ácido, de humo azul, que propone "Halucal". Todo sucede con naturalidad, como si el extrañamiento fuera parte del diseño original.
En última instancia, Cos se revela aquí como una anomalía luminosa dentro del rock progresivo europeo. Postaeolian Train Robbery no es un debut que busque consenso ni comodidad: exige tiempo, atención y una cierta disposición a perder el equilibrio. Pero quienes acepten el desafío encontrarán un álbum sorprendentemente cohesivo, imaginativo y duradero, de esos que no se agotan en la primera escucha y que, con los años, terminan ocupando un lugar reservado para obras que envejecen mejor que sus contemporáneas más celebradas. No es un disco para todos —y precisamente ahí reside su valor. Hasta más vernos.
Mini-datos:
- Un debut en un sello diminuto: Postaeolian Train Robbery fue editado originalmente por Plus, un sello belga de tirada muy limitada. Durante años, el álbum fue difícil de conseguir fuera de Bélgica, lo que contribuyó a su estatus de disco de culto dentro del circuito progresivo europeo.
- La voz como instrumento, no como mensaje: En el álbum, Pascale Son no utiliza un lenguaje reconocible. Sus vocalizaciones están compuestas por fonemas inventados, una decisión estética consciente que acerca el disco tanto a la tradición zeuhl como a las exploraciones vocales más abstractas del jazz de vanguardia.
- Más cerca del jazz que del rock: Aunque suele clasificarse como rock progresivo, varias piezas del álbum se construyen desde una lógica jazzística: improvisación controlada, diálogo constante entre instrumentos y estructuras abiertas, algo que desconcertó a parte del público rock en su lanzamiento original.
- El germen de Viva Boma: Muchos de los recursos musicales y conceptuales que Cos desarrollaría plenamente en Viva Boma (1976) —la interacción entre voz, oboe y flauta, el humor surrealista y la tensión entre orden y caos— ya están claramente presentes en Postaeolian Train Robbery, funcionando como un verdadero manifiesto inicial.
02. Cocalnut
03. Amafam
04. Populi
05. Halucal
06. Coloc
CLASSROOM
07. La partie d'Echecs
08. Sur deux
09. Achille
10. L'Admirable Amas Cellulaire Orange
CODIGO: E-20
Samla Mammas Manna –Snorungarnas Symfoni


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