El Séptimo Oído: La Planète Sauvage * [Alain Goraguer]
Wistful and chill jazz of the best kind, La planète sauvage is magical. This glitzy, in and out style of improv is fit for film but what makes it moreso is how exciting and random it feels when taken as an album. The guitars, strings and bass all chime with a sleek brand of funk nobody in jazz seemed to have the balls to tackle at the time and the album borders on dreamy by the time "La femme" comes in with the goofy stop-start harmonies that define this album's sound. The transitions between calm and obnoxious is what sells this pretty quick album as an album and not a collection of songs. The sinister jazz funk of "Le Bracelet" (which Big Pun would later rap over for his banger "Boomerang") sets things in motion and from there the album takes shape and the fantasy unfolds. The gentle, angelic acoustics on "Mira et Ten" set up the fastpaced and busy "Mort de Draag" but then are never heard from again. Yes the metallic clang and woOah-ing are a bit novelty to be listening to nowadays, but in context it's hard to complain about any of it when Goraguer uses them to such captivating effect and these typically shorter, scary noir-y tracks peak because of the goofy space race aesthetic of it all.
La Planète Sauvage: Arquitectura
Sonora de un Mundo Ajeno
La Planète Sauvage (1973), obra
maestra de la animación de ciencia ficción europea y ganadora del Gran Premio
Especial del Jurado en el Festival de Cannes, propone un universo tan
inquietante como hipnótico: figuras gigantes de piel azul, humanoides diminutos
sometidos a una revuelta silenciosa y rituales sensoriales que conducen al
espectador hacia un mundo donde lo humano es apenas una nota al margen. En este
contexto, la banda sonora compuesta por Alain Goraguer no cumple una función
meramente ilustrativa, sino que se erige como un agente narrativo autónomo,
capaz de modelar la percepción del espectador.
La música de Alain Goraguer
Para este universo ajeno,
Goraguer compone una partitura que no acompaña: posee. Guitarras tratadas con
efectos, flautas, Fender Rhodes, cuerdas y recursos electrónicos se entrelazan
en una arquitectura sonora profundamente sugestiva. Los arreglos evocan su
trabajo previo junto a Serge Gainsbourg durante los años sesenta,
particularmente en la sofisticación armónica y el uso del jazz como lenguaje
base; sin embargo, la incorporación de sintetizadores y timbres espaciales
desplaza el discurso hacia una psicodelia inquieta y desestabilizadora.
La banda sonora se articula en
una sucesión de viñetas densas, sostenidas por ritmos de funk lento y tenso,
donde las texturas rozan lo barroco. Esta estructura fragmentaria refuerza la
sensación de extrañamiento, generando una experiencia auditiva que parece
observar al oyente desde un plano ajeno. Más que ilustrar imágenes, la música
establece un clima constante de vigilancia, contemplación y alteridad.
Contexto: política, psicodelia y
animación europea
Estrenada en 1973, La Planète
Sauvage fue dirigida por René Laloux y escrita por el propio Laloux junto a
Roland Topor, responsable también del diseño visual. La animación se realizó en
los estudios Jiří Trnka de Praga, en el marco de una coproducción entre Francia
y Checoslovaquia, hecho significativo dentro del desarrollo del cine de
animación europeo.
Basada en la novela Oms en série
(1957) del escritor francés Stefan Wul, la película presenta una alegoría en la
que los seres humanos aparecen como una especie subyugada por humanoides
alienígenas gigantes, los Draag. Esta inversión de roles refleja tensiones
políticas, sociales y filosóficas propias del contexto de la Guerra Fría,
traducidas aquí en un relato de ciencia ficción tan perturbador como poético.
En 2016, Rolling Stone ubicó a La
Planète Sauvage en el puesto 36 de su lista de las mejores películas animadas
de todos los tiempos, reafirmando su influencia y vigencia cultural.
Recepción crítica y análisis
musical
La banda sonora fue compuesta por
Alain Goraguer, músico y arreglista ampliamente reconocido por sus
colaboraciones con Serge Gainsbourg durante los años sesenta. En una reseña
para AllMusic, el crítico François Couture señaló que el tema principal
recuerda notablemente a la Atom Heart Mother Suite de Pink Floyd, compartiendo
un tempo de medio tiempo y el uso de elementos como el mellotrón, el
clavicémbalo y la guitarra con efecto wah-wah. El resto de la partitura oscila
entre la balada y un vals de carácter circense.
Couture destaca asimismo la
presencia de clichés sonoros propios de los años setenta, los cuales, lejos de
restar valor a la obra, la convierten en un referente atractivo para los seguidores
de las bandas sonoras francesas e italianas de la época. A pesar de su carácter
reiterativo, el álbum construye una atmósfera de ciencia ficción flotante y
evocadora, asociada a un estado sensorial inducido en el que confluyen
psicodelia, jazz y funk.
Con el paso del tiempo, diversas
composiciones de esta banda sonora han sido sampleadas por artistas de hip-hop,
ampliando su influencia más allá del ámbito cinematográfico y confirmando su
condición de obra de culto transversal.
Ediciones y circulación
La banda sonora fue grabada y
editada originalmente en vinilo a mediados de la década de 1970 en Francia, en
una tirada limitada. Debido a su escasez, las ediciones originales alcanzaron
valores elevados en el mercado de coleccionistas. En el año 2000, el sello DC
Recordings publicó la banda sonora en formato CD, reeditándola posteriormente
en LP, lo que permitió una nueva circulación de este material fundamental
dentro de la historia de la música cinematográfica de culto.
Interpretaciones: la ciencia ficción
como alegoría moral
La narrativa de La Planète
Sauvage ha sido interpretada de forma reiterada como una alegoría política y
social, abordando temas como los derechos humanos, los derechos de los animales
y las dinámicas del racismo estructural. Su estructura simbólica y su inversión
de roles permiten múltiples niveles de lectura, lo que ha propiciado un
análisis sostenido dentro de la crítica cinematográfica y cultural.
El crítico Sean Axmaker (Turner
Classic Movies) describió la película como «abiertamente alegórica», señalando
paralelismos con diversas luchas históricas contra la opresión, incluyendo el
movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, el conflicto colonial
francés en Argelia, el apartheid sudafricano y, en su forma más extrema, el
Holocausto.
Desde otra perspectiva, Liz
Ohanesian (LA Weekly) propuso una lectura centrada en los derechos de los
animales, destacando el trato que los Draag dispensan a los Oms como una
representación explícita de dominación interespecie. Mike D’Angelo (The A.V.
Club), por su parte, subrayó la ambigüedad funcional de la relación Draag–Om,
que permite interpretar la obra simultáneamente como una alegoría del racismo y
como una reflexión sobre la ética de la dominación.
Impresiones personales: Habitando
el Sonido del Planeta Salvaje
La banda sonora de La Planète
Sauvage logra construir una atmósfera plenamente coherente con la naturaleza
mítica de la película. La experiencia auditiva se articula como un recorrido
emocional intenso, en el que la música trasciende la simple vibración sensorial
para establecer una conexión profunda con el universo representado. La finura
de su lenguaje electro jazzístico eleva la escucha hacia una dimensión de
carácter casi místico, evocando la sensación de encontrarse frente al planeta
salvaje y recorrer sus parajes surrealistas.
Piezas instrumentales como “TenEst Assome” se presentan como pasajes extraños y enigmáticos, mientras que
“Conseil des Draags” despliega una fantasía elegante, de una frialdad
ceremonial que envuelve al oyente en una atmósfera de distante solemnidad.
Composiciones como “Mort de Draag” y “Générique” destacan por su energía
brillante y electrizante, reafirmando el carácter singular de la partitura.
Se trata de una banda sonora de
culto y, para ciertos oyentes, de una experiencia cercana a lo religioso. No
obstante, su propuesta no resulta accesible para todo público: quienes no estén
familiarizados con lenguajes musicales experimentales pueden percibirla como
lenta, densa o excesivamente reiterativa. En cambio, los oyentes más habituados
a la exploración sonora encontrarán en esta obra una relación casi simbiótica,
siempre que se adentren sin reservas en su particular entramado musical.
En este sentido, Alain Goraguer
se revela como un auténtico artífice de atmósferas, capaz de concebir la música
como un dispositivo de memoria y de evocación. La banda sonora de La Planète
Sauvage trasciende su condición de objeto de culto por la riqueza de sus
matices, su vocación vanguardista y su profunda conexión con una época
especialmente fértil en términos artísticos. Considerada en su conjunto, se
impone como una joya de carácter avant-garde, una obra que invita al oyente a
perderse —y a permanecer— en su inconfundible bosque sonoro, particularmente en
piezas como “L’Oiseau”.
Mini-datos:
- Composición bajo presión: La música de La Planète Sauvage fue compuesta por Alain Goraguer en un periodo extremadamente ajustado, ya que llegó al proyecto hacia el final de la producción del film y tuvo apenas semanas para completar toda la partitura. Esto pudo influir en el uso de motivos repetitivos y variaciones temáticas que se encuentran en las piezas breves del soundtrack, un recurso que ayuda a dar cohesión al material sonoro pese a su fragmentación.
- Influencia en generaciones posteriores: Aunque la banda sonora fue creada en 1973, décadas después ha sido sampleada por varios productores de hip-hop y música experimental, incluyendo a artistas como Madlib, J Dilla y Flying Lotus, lo que ha contribuido al reconocimiento de la partitura como una obra influyente más allá del cine.
- Ediciones raras y apreciadas: La edición original en vinilo de la banda sonora fue lanzada en Francia a mediados de los años setenta en una tirada muy limitada, lo que ha convertido esos ejemplares en piezas de colección altamente valoradas en el mercado de discos antiguos.
- Reediciones ampliadas: Con motivo del 50º aniversario del film, se lanzó una edición expandida de la banda sonora, que incluye pistas inéditas y versiones alternativas de temas clásicos de la partitura, ofreciendo un panorama más completo del enfoque musical de Goraguer para la película.
01. Deshominisation (II)
02. Deshominisation (I)
03. Générique
04. Le Bracelet
05. Ten Et Tiwa
06. Maquillage De Tiwa
07. Course De Ten
08. Ten Et Medor
09. Ten Et Tiwa Dorment
10. Ten Est Assomme
11. Abite
12. Conseil Des Draags
13. Les Hommes - La Grande Co-Existence
14. La Femme
15. Mira Et Ten
16. Mort De Draag
17. L'Oiseau
18. La Cite Des Hommes Libres
19. Attaque Des Robots
20. La Longue Marche - Valse Des Statues
21. Les Fusées
22. Générique
(Fin)
23. Strip Tease
24. Méditation Des Enfants
25. La Vieille Meurt

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