Japón Freak: Apryl Fool - Same
Pretty solid mostly English language album from this band from Japan. Many influences are present from the loud fuzz guitar psychedelia on the opening track to more bluesy numbers like "April Blues" and "Pledging My Time." Probably the most disappointing track is the long "Lost Mother Land(Part One)." The song consists of some good guitar and organ work but about four minutes of horrible, almost torturous vocals that forced me to skip that section. The final track, "The Lost Mother Land(Part Two)" is sung in Japanese I presume and also should be removed from the album. My favorite track is the solid rock sound of "Tanger."
La Bestia
Fugaz del Rock Mutante Nipón
En un rincón
polvoriento de la historia, existe un nombre que nunca debió desaparecer: Apryl
Fool. Un grupo que pasó tan fugaz como un fósforo encendido en un sótano lleno
de gasolina… pero vaya que iluminó.
La banda es
un accidente sonoro en cámara lenta, un cruce improbable entre psicodelia
japonesa, rock alucinado y ese espíritu “incendiario” de finales de los 60’s.
Una criatura psicoeléctrica nacida en un laboratorio japonés donde la
psicodelia se mezclaba con una fiebre futurista que Occidente todavía no sabía
ni pronunciar, pero que ya estaba soltando sus semillas por todo el mundo. Su
único álbum es de esos que encuentras tarde, pero cuando lo haces, te guiña el
ojo como un demonio simpático que sabe que te acaba de embrujar.
Este álbum no
pide permiso. Llega como un samurái pasado de LSD. No es un disco: es un choque
frontal entre tradición, mutación y pura locura amplificada. Es una chispa
japonesa que explotó en 1969 y cuya onda expansiva todavía sacude sótanos,
coleccionistas y corazones tercos.
Y qué decir
de la banda: aquí no hablamos de ella, hablamos de un fenómeno anómalo, un
cortocircuito musical, un accidente de laboratorio donde la psicodelia nipona
se mezcló con rock febril y ese espíritu suicida de “hagámoslo aunque reviente
el edificio”.
Así que
ajusta el volumen, respira hondo y prepárate: vamos a abrir esta cápsula
radiactiva de 1969 como quien destapa un mito que nunca debió dormir. Te
contaré su historia y las impresiones de un álbum que llega como un fantasma
con navaja dispuesto a dejarte el alma hecha tiras.
Contexto Histórico: El Nacimiento del Rock Mutante Nipón
1969: el mundo estaba de cabeza, el rock se había vuelto un animal mutante y la psicodelia ya no era solo un sonido, sino un idioma global que se hablaba con guitarras saturadas, teclados delirantes y visiones que olían a incienso y revolución. Mientras California ardía en colores lisérgicos y Londres se disolvía en feedback, Japón vivía su propia explosión subterránea: jóvenes artistas, músicos y cineastas estaban abriendo grietas en la cultura tradicional, dejando entrar luz nueva y sombras nuevas.
En ese caldo hirviente nació Apryl Fool: un proyecto que no respondía a modas ni escenas establecidas, sino a la pura energía de un país que estaba mutando a velocidad absurda. Esta es su historia:
En 1969, mientras Japón vibraba entre modernidad turboacelerada y ecos de tradición, apareció una sombra luminosa que casi nadie alcanzó a ver: Apryl Fool (エイプリル・フール). Una banda que nació, grabó un álbum, incendió un par de escenarios y se desintegró antes de que el país siquiera entendiera qué diablos había pasado. Un mes de vida. Una bomba. Un misterio. Pero su historia empieza antes, en un rincón todavía más extraño. Su predecesora, Floral, no nació de una escena, sino de un club de fans japonés de The Monkees. Sí, así como lo lees: un grupo adolescente, criado en la fiebre pop, que debutó con Nippon Columbia en pleno auge del movimiento Group Sounds en 1968. Psicodelia ligera, guitarras brillantes, espíritu pop… hasta que explotó. Floral se quebró por diferencias artísticas, y de esas ruinas salió algo mucho más peligroso.
1 de abril de 1969.
Nueva fecha. Nuevo nombre. Nuevo
veneno.
Entra Haruomi Hosono en el bajo y Rei
Matsumoto en la batería, y con ellos nace Apryl Fool. El nombre fue casi un
manifiesto: “con este nombre podemos hacer lo que queramos, sin dar
explicaciones, aunque suene irresponsable”.
Lo irresponsable siempre fue más
divertido.
Por esa época, Hiro Yanagida, cerebro fundador, estaba obsesionado con las bandas de órgano que estaban mutando el rock en EE.UU. y Reino Unido: Iron Butterfly, Vanilla Fudge, The Doors. Mientras Japón seguía enganchado al blues rock de corte clásico (Golden Cups, Blues Creation, The Mops), Apryl Fool decidió saltar al vacío con un sonido que sonaba demasiado extraño, demasiado adelantado, demasiado radical. Y así, sin pedir permiso, se convirtieron en uno de los focos primitivos del llamado “nuevo rock japonés”, un movimiento que absorbía el rock angloamericano y lo regurgitaba con un filo rarísimo, futurista, casi incómodo. Apryl Fool era desviación pura. Mutación precoz.
El 27 de septiembre de 1969 soltaron su
único álbum, The Apryl Fool.
Un mes después, el 26 de octubre,
dieron su último concierto en Ginza. Y se acabó.
La chispa se apagó… o eso parecía.
Al día siguiente, Hosono y Matsumoto
resucitaron como Blue Valentine, la célula inicial de Happy End, banda que
abriría la puerta a todo un nuevo lenguaje del rock japonés.
Cincuenta años después, en 2019, Hosono regresaría al punto cero lanzando Hochono House, como si volviera a tocar la primera piedra: su debut solista, pero también la sombra de aquel relámpago llamado Apryl Fool.
Un grupo mínimo.
Un disco único.
Una detonación que todavía reverbera en
las catacumbas del culto. [*]
Impresiones Personales: Crónica de una Mutación Instantánea
Este álbum es una travesía que te revienta los sentidos sin pedir permiso. Psicodelia japonesa en su estado más callejero: ruidosa, nerviosa, impredecible. Y ojo, no es un disco chiflado por default; más bien es una bestia que camina por el filo, tanteando el abismo, riéndose de lo “permitido” como si fuera una broma mal contada. No hay experimentación forzada ni pose intelectual, pero sí esos momentos “desatornillados” que hacen que el ojo te tiemble —como April Blues, que es básicamente un guiño sucio del rock freak japonés: raro, retorcido y orgulloso de serlo.
Apryl Fool se las arregla para moldear su creatividad sin pedirle aprobación a nadie. La performance es ácida y elegante a su manera, con un aire ritual que se siente más en el cuerpo que en la cabeza. Se nota la influencia europea metida por algún pasaje oculto del disco, dándole un toque extraño y prometedor, como si el blues y el jazz hubieran sido abducidos por un OVNI en Tokio. Entre sus recovecos aparecen riffs que se pasean desde el Blues & Jazz hasta un Avant-Prog tímido pero venenoso, dibujando un álbum pintoresco, medio torcido, con olor a proto-progresivo mal dormido.
La ejecución es firme, sin pulirse demasiado. Es psicodelia con pegamento, progresivo con uñas sucias, instrumental bien armado pero sin miedo a desordenarse. Yanagida se manda un trabajo que destaca al toque, dándole a todo el conjunto ese carácter ecléctico que parece mitad espectro, mitad máquina del futuro. Esto no es para el oyente tibio: es para los que quieren ver al blues fumar ácido, al jazz carcajearse y a la psicodelia prender fuego todo mientras el prog los mira con complicidad.
Una experiencia rara, sucia y deliciosa, ideal para entender cómo Japón explotó en un estallido psicodélico que nadie pudo detener.
Mini-datos:
- El álbum fue grabado tan rápido que casi nadie en la industria japonesa se enteró. En Nippon Columbia no sabían si estaban apadrinando un accidente, un chiste interno o el nacimiento del “nuevo rock japonés”. Literalmente: salió y desapareció antes de que los ejecutivos pudieran decidir si les gustaba.
- “April Blues” fue improvisado… y nadie planeaba incluirlo: La banda lo grabó en un arranque de espíritu “hagámoslo y vemos qué pasa”. El resultado terminó siendo uno de los temas más recordados y el que mejor captura la locura psicoeléctrica del disco.
- Haruomi Hosono odiaba el nombre “Apryl Fool”… hasta que vio que los liberaba. Al principio pensó que sonaba a banda de broma, pero después lo entendió: con un nombre así, podían hacer cualquier desastre musical sin explicarle nada a nadie.
- El disco pasó décadas enterrado… hasta que los coleccionistas lo convirtieron en objeto sagrado. Durante los 70 y 80 casi nadie hablaba de Apryl Fool, pero en los 90 empezó a circular la leyenda en tiendas ocultas y ferias de vinilo. Hoy es un pieza de culto, buscado como si escondiera un mapa para entender el rock japonés moderno.
02. Another Time
03. April Blues
04. The Lost Mother Land (Part 1)
05. Tanger
06. Pledging My Time
07. Sunday
08. Honky Tonk Jam
09. The Lost Mother Land (Part 2)
CODIGO: E.1-40
Nota: [*] Fuente del texto Wikipedia.

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