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Bee Gees - Odessa

 

I can see why some might not like this as it's an hour+ long double album of almost nothing but sappy baroque pop but I love that stuff so I do declare that this is their best album up to this point. Sure, 1st has more psych moments but this has some excellent baroque pop and great songwriting. Robin would depart after this after a dispute on what to release as a single or not but would be back in time for the album 2 Years On.

A cinematic but overstuffed record that demonstrates the songwriting talents of a group known for less cerebral work.

Odessa: Un drama sonoro en terciopelo rojo

Odessa no es un disco que se “escuche” distraídamente: es un álbum que se abre como un libro antiguo, de tapas rojas y letras gastadas, donde cada canción parece escrita a mano, con tinta emocional y cierta urgencia por decirlo todo antes de que algo se rompa. Publicado en 1969, Odessa representa el momento en que los Bee Gees decidieron abandonar definitivamente la ligereza del pop para internarse en un universo más ambicioso, teatral y profundamente adulto.

Aquí conviven la orquesta barroca, el melodrama romántico, el pop de cámara y una sensibilidad casi literaria que mira tanto a los Beatles de White Album como al espíritu narrativo de The Band. Pero Odessa no imita. Es Art Pop en estado de combustión lenta, un disco que apuesta por la emoción amplificada, por la belleza excesiva, por canciones que no temen ser largas, densas o emocionalmente incómodas. Escuchar Odessa es aceptar su ritmo propio: uno más cercano al de una novela trágica que al de un simple álbum de canciones. No hay prisa, no hay concesiones inmediatas. Cada arreglo, cada giro melódico, cada armonía vocal construye un clima de nostalgia elegante, de melancolía casi marítima, como si todo el disco estuviera ocurriendo en un puerto lejano, bajo un cielo perpetuamente nublado.

En mi opinión es puro "drama sonoro" disfrazado de elegancia por Pop. Es el punto alto en la carrera de los Bee Gees, por lo tanto Odessa es un punto de quiebre; es  la obra donde el grupo se atrevió a soñar en grande, incluso a costa de su propia estabilidad. Un álbum que no busca complacer, sino permanecer, y que con el paso del tiempo se ha revelado como una de las apuestas más audaces y emocionales del Art Pop de finales de los sesenta. Quizás podamos definirla como una de las primeras manifestaciones del rock sinfónico y la ópera rock. Pero eso es harina de otro costal; hoy el foco está en este álbum de culto y en la historia que lo sostiene.

Contexto histórico: Odessa y el precio de soñar en grande

A finales de 1968, los Bee Gees se encontraban en una encrucijada creativa. Tras una seguidilla de éxitos que los había consolidado como uno de los nombres más visibles del pop británico, el grupo comenzaba a sentir el peso de una industria y de un público que aún los percibía como proveedores de melodías accesibles, cuando su ambición artística apuntaba hacia otro lugar. El clima musical del momento —marcado por la expansión del álbum como obra total, la influencia de la psicodelia tardía y el surgimiento de propuestas cada vez más orquestales y narrativas— ofrecía el terreno ideal para ese salto.

Las primeras sesiones de Odessa se iniciaron a mediados de 1968 en los estudios Atlantic de Nueva York, poco después de una gira exigente. En ese contexto, los Bee Gees comenzaron a trabajar en canciones que desbordaban la lógica del single: estructuras más largas, cambios de clima, arreglos de cuerda elaborados y una carga emocional más explícita. Nueva York, con su pulso urbano y su distancia del circuito pop británico, funcionó como un espacio de transición creativa antes de que el proyecto se completara en los IBC Studios de Londres, donde el álbum adquirió su carácter definitivo.

El proyecto fue concebido desde el inicio como un doble LP, una decisión que hablaba tanto de ambición como de desafío comercial. En 1969, el formato doble aún era un gesto de riesgo, reservado para artistas dispuestos a apostar por el álbum como experiencia completa y no solo como contenedor de éxitos. En el caso de Odessa, esa apuesta se tradujo en un repertorio que combinaba baladas orquestales, pasajes de pop barroco y momentos de dramatismo casi operístico, en sintonía con una época en la que el rock y el pop buscaban legitimarse como formas artísticas mayores. Sin embargo, el proceso de grabación estuvo atravesado por tensiones internas. Las diferencias creativas entre Barry y Robin Gibb, latentes desde trabajos anteriores, se intensificaron durante la selección del sencillo principal. Robin defendía “Lamplight” como la pieza que debía representar al álbum, mientras que la elección final recayó en “First of May”, compuesta por Barry. Lejos de ser un simple desacuerdo promocional, el episodio reflejaba un conflicto más profundo sobre liderazgo, dirección artística y visibilidad dentro del grupo. El resultado fue la salida de Robin Gibb poco después de finalizadas las sesiones, un quiebre que marcaría decisivamente el futuro inmediato de los Bee Gees.

A esta fractura se sumó la partida del guitarrista Vince Melouney, quien abandonó la banda de manera amistosa al no sentirse identificado con la creciente orientación orquestal y teatral del proyecto, prefiriendo explorar un camino más cercano al blues. Estos movimientos evidenciaban que Odessa no solo estaba redefiniendo el sonido del grupo, sino también su estructura interna.

El lanzamiento del álbum se produjo el 30 de marzo de 1969, acompañado de una presentación visual tan audaz como su contenido musical. La primera edición apareció envuelta en una funda de terciopelo color carmesí, con relieves y letras doradas, un objeto de lujo que rompía con los estándares habituales de la industria discográfica. La decisión, aunque coherente con el espíritu excesivo del álbum, generó problemas prácticos: algunas copias provocaron reacciones alérgicas, lo que obligó a retirar la funda original y reemplazarla por la versión de fondo rojo con letras doradas que se conocería posteriormente.

En el contexto de su época, Odessa se presentó como una obra desafiante, ajena a la inmediatez que dominaba las listas de éxitos de 1969. Su densidad emocional, su duración y su enfoque orquestal lo situaron en una zona incómoda para el mercado, pero perfectamente alineada con un momento histórico en el que el pop y el rock exploraban nuevas formas de expresión. Más que un simple álbum, Odessa fue el reflejo de una banda empujando sus propios límites en un tiempo donde hacerlo implicaba riesgos reales, tanto artísticos como humanos. [*]


Odessa: cuando el pop quiso ser ópera

Impresiones Personales: Belleza barroca en tiempos de fractura

Odessa es una obra a considerar, pues su performance es comparable al “planteamiento pop experimental” de Sgt. Pepper’s, Pet Sounds o Odessey & Oracle. Los Bee Gees concentran su arsenal creativo con esta gran obra. El álbum es una muestra exquisita de pop sinfónico, envuelto en matices psicodélicos que logran desprender una visión de fantasía hacia un concepto proto-progresivo. Por lo tanto, el álbum brilla bajo la estética Art Pop de los años 60.

Su concepción artística de fantasía es esmerada, perfeccionista y pretenciosa; en ella se puede apreciar un tino de elegancia barroca que conlleva hacia un concepto muy chic. Por otro lado, sus bases rítmicas son melódicas, edulcoradas y llenas de cierta finura pop, armada por arreglos sinfónicos envueltos en violines, pianos, oboes, trompetas y selectas armonías vocales. Sin duda alguna, una obra muy ambiciosa que logra alcanzar un estatus de culto, aunque, en mi humilde opinión, el álbum peca demasiado en pretensiones y arreglos, al punto de atascar su verdadera esencia; sin embargo, es una verdadera experiencia pop psicodélica. Los fans del Art Pop de los años 60 lo encontrarán muy interesante, atractivo y lleno de sensibilidad. Odessa sigue siendo un disco fascinante, sensible y singular, que invita a escucharse con paciencia y atención, como las obras que no buscan agradar de inmediato, sino permanecer. Hasta más vernos.

Mini-datos:

  • El nombre original del álbum fue An American Opera. Posteriormente pasó a llamarse Masterpeace y, finalmente, Odessa.

  • La primera canción grabada para el álbum fue “I Laugh in Your Face”, registrada el 12 de julio de 1968, el mismo día en que el grupo grabó “I’ve Gotta Get a Message to You”, tema incluido en la edición estadounidense de su quinto álbum, Idea. Tras completar ocho canciones para Odessa, el guitarrista Vince Melouney abandonó el grupo de manera amistosa para unirse a Fanny Adams, en busca de una orientación más cercana al blues.

  • Antes del lanzamiento del álbum, surgieron desacuerdos sobre cuál canción debía publicarse como sencillo. “Lamplight”, liderada por Robin Gibb, perdió ese lugar frente a “First of May”, interpretada por Barry Gibb. Este conflicto derivó en la salida de Robin Gibb del grupo a comienzos de 1969, aunque regresaría en agosto de 1970. La separación fue consecuencia de meses de tensión acumulada durante el proceso de mezcla final del álbum. Al respecto, Barry Gibb explicó: Todo se descontroló y no sabíamos qué camino tomar. Nunca terminamos el álbum. Era nuestra propia producción y estábamos muy orgullosos de ella, pero todo resultó diferente. Marcó un período de separación y no nos hablábamos; no estábamos juntos en el estudio la mitad del tiempo y no éramos tan amigos. La grabación duró tres o cuatro meses, lo cual era mucho tiempo en aquella época. El primer álbum de los Bee Gees se terminó en un mes. Sería genial remasterizar el álbum una vez y, como extra, quizás hacer una versión en vivo de algunas de las canciones”.

  • Años más tarde, Maurice Gibb describió el álbum como “pesado”. Recordaba que el público lo percibía como una obra profunda y enigmática: “La gente pensaba que era un álbum profundo, como ‘¿qué quieren decir con esas letras?’ o ‘¿de qué se trata todo esto?’. Tiene muchos aspectos diferentes. Tuvo altibajos, pero mucha gente lo considera nuestro Sgt. Pepper”. Sin embargo, añadía: “Para nosotros, no creo que fuera el mejor álbum que hicimos, pero el tema principal, ‘Odessa’, me encantó”. Barry Gibb respondió a estas palabras señalando: “Supongo que tengo fuertes sentimientos personales al respecto, porque era una época en la que el grupo se estaba separando”.

01.Odessa
02.You'll Never See My Face Again
03.Black Diamond
04.Marley Purt Drive
05.Edison
06.Melody Fair
07.Suddenly
08.Whisper Whisper
09.Lamplight
10.Sound of Love
11.Give your best
12.Seven seas symphony
13.I Laugh in your face
14.Never say never again
15.First of May
16.The British Opera Texto sacado y adaptado de Wikipedia.

CODIGO: @




Nota: [*] Texto sacado y adaptado de Wikipedia.

Anexo:

The Moody Blues – On theThreshold of a Dream 

Si Odessa es el drama barroco envuelto en terciopelo rojo, On the Threshold of a Dream es la puerta que se abre hacia lo desconocido. Publicado también en 1969, este álbum de The Moody Blues captura el instante exacto en que el pop sinfónico se transforma en experiencia expansiva: psicodelia introspectiva, ambición conceptual y una sensibilidad casi cósmica que mira de frente al futuro. Aquí la orquesta no adorna: empuja. Las canciones funcionan como visiones encadenadas, cargadas de preguntas existenciales, atmósferas oníricas y un pulso rítmico que anticipa el rock progresivo de los años por venir. Si Odessa apuesta por la emoción desbordada y el drama romántico, On the Threshold of a Dream responde con exploración mental, vértigo y una potencia espiritual que sacude al oyente. Dos discos hermanos en ambición y riesgo. Uno mira al pasado con melancolía elegante; el otro se lanza al abismo del mañana. Escuchar ambos es entender por qué 1969 fue un año donde el pop decidió explotar sus propios límites.



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