Laghonia - Etcetera
Melodic psych with an innocent vibe, sung in English. The instrumental buildup at the end of "Lonely People" is the highlight, and suggests that the band should have spent less time writing hooks and more time learning to jam.
Hay discos que parecen haber sido prensados lejos del centro del mapa. Como si hubieran nacido en una esquina húmeda del continente, mirando al Pacífico mientras el mundo ardía en revoluciones y botas militares. El segundo y último suspiro de Laghonia es uno de esos artefactos: un vinilo que no debería sonar como suena… y sin embargo suena así.
Etcetera: El Espejismo Sonoro de Laghonia
En los años convulsos del Perú emergió un espejismo inesperado llamado Laghonia: una banda sostenida por un órgano Hammond ondulante, guitarras que se entrelazan como lianas eléctricas y armonías vocales que flotan con perfume de incienso barato. Psicodelia con acento limeño, pero con el espíritu de la costa oeste americana
Ellos cantan en inglés. Suenan hippies. Y eso, en un país marcado por tensiones y sombras políticas, les otorga una cualidad casi clandestina: son como flores creciendo entre el concreto caliente, como grafitis sonoros en una pared institucional.
En 1971 lanzarían un álbum genuinamente disfrutable, con momentos en los que el Hammond brilla como un vitral psicodélico atravesado por el sol del mediodía, y las guitarras armonizan como si Jefferson Airplane hubiera decidido mudarse al hemisferio sur con todo y amplificadores. A veces el Pacífico también sabe soñar en ácido, aunque nadie lo admita en voz alta.
Laghonia no pidió permiso. No levantó la mano. Solo abrió una ventana invisible y dejó que el espíritu psicodélico cruzara el océano sin pasaporte. Cantaron en inglés como quien lanza un conjuro en plena sala de ensayo. Y el conjuro funcionó.
Este no es un álbum que se explique.
Es un álbum que se invoca.
…Ahora baja la aguja. Deja que el surco gire como un círculo ritual y que el Hammond abra la puerta.
¡BIENVENIDOS A ETCETERA!
Contexto histórico: Etcetera y la modernidad anticipada
En 1972, el Perú vivía bajo el régimen militar encabezado por Juan Velasco Alvarado, un periodo de reformas estructurales, control estatal y fuerte vigilancia política. La industria cultural no estaba aislada de ese clima: los márgenes eran estrechos, los recursos limitados y el acceso a tecnología de grabación sofisticada era un privilegio escaso. En ese escenario, la aparición de Etcétera no solo fue un acontecimiento musical, sino una anomalía histórica.
Laghonia venía de una evolución acelerada. Formados originalmente como New Juggler Sound en 1965 por los hermanos Saúl y Manuel Cornejo, absorbieron de lleno el impacto de la Invasión Británica. Influencias como The Beatles, The Kinks, The Animals y The Rolling Stones marcaron sus primeras composiciones: pop melódico, energía beat y una estética juvenil que rompía con lo establecido en la escena peruana de mediados de los sesenta.
El ingreso del guitarrista estadounidense David Levene a fines de 1968 amplió radicalmente su horizonte sonoro. Influenciado por Jimi Hendrix y Eric Clapton, aportó un enfoque más bluesero y psicodélico, empujando a la banda hacia terrenos más experimentales. La incorporación posterior del órgano Hammond B-2 consolidó un sonido más denso y envolvente, poco común en Sudamérica en aquel momento.
En 1971, ya bajo el nombre de Laghonia, publicaron Glue, una transición entre su etapa beat y su identidad psicodélica madura. Sin embargo, sería Etcétera, grabado a finales de ese mismo año y lanzado en diciembre de 1972, el punto culminante.
El álbum destacó por su ambición estructural: composiciones extensas, arreglos complejos, cambios de compás y una producción sorprendentemente sofisticada para el contexto peruano de la época. Su aproximación conceptual y su riqueza textural han sido comparadas retrospectivamente con obras como The Dark Side of the Moon de Pink Floyd, no como imitación directa, sino como una anticipación paralela de ciertas búsquedas sonoras: atmósferas expansivas, unidad estética y experimentación en estudio como herramienta creativa.
La grabación estuvo marcada por tensiones internas. Durante las sesiones, el bajista Eddy Zarauz dejó la banda y fue reemplazado parcialmente por Manuel Cornejo y Ernesto Samamé. A pesar de estos cambios, el resultado final mantuvo cohesión artística. El disco incluyó un collage psicodélico concebido por Manuel, reforzando su carácter vanguardista.
Paradójicamente, Etcétera también marcó el final del proyecto. David Levene regresó a Estados Unidos y el resto de los integrantes continuó bajo el nombre We All Together, junto al cantante Carlos Guerrero. Dos canciones asociadas al universo creativo de Laghonia terminaron formando parte del primer álbum de esa nueva etapa.
Décadas más tarde, el re-descubrimiento del disco y la publicación de una edición de lujo por el sello alemán World In Sound consolidaron la reputación de Etcétera como un clásico perdido del rock latinoamericano. La inclusión de grabaciones inéditas completadas en 2004 confirmó que el proyecto había estado adelantado a su tiempo.
En retrospectiva, Etcétera no solo representa la cima creativa de Laghonia; es también testimonio de cómo, incluso bajo un régimen autoritario y en una industria periférica, podía gestarse una obra con ambición internacional. Su combinación de letras en inglés, psicodelia intensa y producción avanzada lo convierte en una pieza fundamental para entender la historia del rock peruano y su diálogo con las corrientes globales de los años setentas. [*]
Impresiones personales: Grafitis Sonoros en un País en Blanco y Negro
El segundo trabajo de Laghonia, Etcétera (1971), representa una evolución clara respecto a su debut Glue. Si en Glue predominaba un enfoque más cercano al beat rock y a la psicodelia de raíz británica —con evidentes ecos de la escuela beatle—, en Etcétera la banda expande su lenguaje sonoro hacia terrenos más ambiciosos y estructuralmente complejos. Desde los primeros compases se percibe una estética más pesada y elaborada. No se trata únicamente de un endurecimiento del sonido, sino de una mayor conciencia en la construcción de atmósferas y dinámicas internas. Los arreglos son más detallados y los cambios de ritmo revelan una inclinación hacia estructuras que rozan lo progresivo.
El segundo track, “Mary Ann”, confirma esta transición: pieza exótica y absorbente, con variaciones rítmicas y un tratamiento instrumental que apuesta por la tensión y la textura antes que por la inmediatez. En una línea similar, "Speed Fever" expone un diálogo más sofisticado entre guitarras y sección rítmica, mientras que “Someday” es contundencia y melodía con naturalidad. Por su parte, “Everybody on Monday”, compuesta durante una noche de lluvia, mantiene una línea armónica luminosa que conecta con la tradición pop británica de fines de los sesenta. Pero donde Etcétera adquiere mayor dimensión es al situarlo en el contexto latinoamericano de comienzos de los setenta. En Argentina, grupos como Almendra y Manal ya estaban redefiniendo el rock en español con una identidad propia, mientras que en Chile propuestas como Los Jaivas comenzaban a fusionar experimentación y raíz latinoamericana. En México, el auge psicodélico posterior a Avándaro impulsaba a bandas como El Ritual hacia terrenos más densos y progresivos.
En ese panorama, Etcétera dialoga con la región desde una perspectiva singular: no apuesta por el giro folclórico ni por la militancia lírica que caracterizaría a parte del Cono Sur, sino por una sofisticación sonora alineada con el rock internacional, pero ejecutada desde Lima. Esa decisión estética lo convierte en un artefacto atípico dentro del Perú de la época y, al mismo tiempo, en una obra perfectamente comparable a lo que se estaba gestando en otras capitales latinoamericanas. Más que una curiosidad histórica, Etcétera es una declaración de madurez artística. Un disco que demuestra que el rock peruano no estaba observando desde la periferia, sino participando activamente en la conversación continental. Hasta más vernos.
Mini-datos:
- Grabación y lanzamiento en tiempos distintos: El álbum fue grabado a finales de 1971, pero su publicación oficial se realizó en diciembre de 1972. Esta diferencia temporal ha generado confusión en algunas fuentes, que suelen fecharlo indistintamente en uno u otro año. La precisión histórica indica: grabado en 1971, editado en 1972.
- Uso pionero del órgano Hammond B-2 en el Perú: Laghonia incorporó un órgano Hammond B-2 como elemento central de su sonido, convirtiéndose en una de las primeras bandas peruanas en utilizarlo de forma protagónica tanto en estudio como en presentaciones en vivo. Este instrumento definió la densidad armónica y la atmósfera psicodélica del disco, diferenciándolo claramente dentro de la escena sudamericana de la época.
- Tensiones internas durante la grabación: Durante las sesiones de Etcétera, el bajista Eddy Zarauz dejó la banda. Parte de las líneas de bajo fueron asumidas por Manuel Cornejo y Ernesto Samamé. A pesar de esta inestabilidad, el álbum mantuvo coherencia estilística y unidad conceptual.
- Re-descubrimiento europeo y edición de lujo: Décadas después de su lanzamiento original, el sello alemán World In Sound publicó una edición remasterizada de lujo que incluyó material adicional e inéditos completados en 2004. Esta reedición fue clave para consolidar la reputación internacional del álbum como clásico perdido del rock latinoamericano.
- Cuenta la leyenda que el grupo se reunía en el barrio de David para conversar y tocar guitarra. Fue un día de esos cuando, sentados en una camioneta, hablando de la vida después de la muerte se les ocurrió crear la canción Someday.
01. Someday
02. Mary Ann
03. I'm a Nigger
04. Everybody on Monday
05. Lonely People
06. Speed Fever
07. Oh! Tell Me Julie
08. It's Marvelous Cornejo


Comentarios
Publicar un comentario
Muchas Gracias por enriquecer el Blog con tu comentario. Saludos.