T.Rex - Electric Warrior
I was three years old when i heard this album. I remember my dad ordered the album and then playing it was the first time and after hearing it i said to dad "you got more?". He had "The Slider" which was one of the three first albums he brought with his own money the other two where "Slade Alive" by Slade and "Thich as a Brick" By Jethro Tull. He also had "Tanx", "Bolan Booige"and from the Tyrannosaurs Rex years "A Beard of Stars". I just fell in love with his music. Dad also had a video call Marc on Video Vol 1 1968-1973 and heard Deborah,20th century boy, Children of the revolution, solid gold easy action, Truck on (tyke) and The Groover and i just wanted to hear more. Two years latter i find T.rex Hits and i heard his latter stuff which i didn't think was two bad and loved more of his stuff like New york city, Lazer Love and I love to boogie which being used for red meat tv ads at the time.Any way back to Electric Warrior. The track I love the most were Mambo Sun, Cosimic Dancer, Jeepster, Lean Women Blues, Get it on which was one of the first songs i learnt on the guitar, The Motivatorand Life's a Gas. The other tracks i so good but my fave i play a lot. I love how the lyrics are like satements and i wounder which one really matter to him. You can heard at the end of rip off marc tries to do the 42 second notes that you knew that he was trying to make his stg pepper. It the only album i can play all the song on the guitar as well as some on the panio as Lean women Blues is the best song i can play on the panio. I'm sorry this is a shit reveiw but i'm t
Prologo: Breve documento sobre el nacimiento del brillo en la Gran Bretaña de los 70’s
A comienzos de los años setenta, Gran Bretaña estaba cansada. El sueño hippie se había marchitado, la utopía psicodélica se volvía recuerdo y el rock progresivo comenzaba a mirarse demasiado el ombligo. El país atravesaba crisis económicas, apagones, huelgas y un clima social gris. Y entonces, como reacción instintiva, el rock decidió brillar.El glam rock no nació como un género estrictamente musical, sino como una actitud: exageración frente a la austeridad, teatralidad contra el realismo, deseo frente al desencanto. Tacones, maquillaje, lentejuelas y riffs simples pero demoledores. El mensaje era claro: si el mundo se apaga, nosotros nos encendemos más fuerte. En ese contexto emergen tres discos que, sin proponérselo como trilogía, terminaron formando un eje sagrado del glam británico. Tres miradas distintas de un mismo estallido cultural.
I. El Deseo – Electric Warrior
(T. Rex, 1971)
Marc Bolan fue el primero en
entender que el futuro del rock no estaba en la complejidad, sino en el
instinto. Electric Warrior reduce el rock a su esqueleto más primario: riffs
hipnóticos, letras sensuales, una voz que susurra y muerde al mismo tiempo.
Aquí el glam es deseo corporal, magnetismo animal. No hay narrativa conceptual
ni personajes elaborados: hay piel, groove y una sexualidad ambigua que se
desliza sin pedir disculpas. Bolan convierte el rock en un acto físico, casi
chamánico. El brillo todavía es sutil, pero la chispa ya está encendida.
Este disco marca el punto cero:
el glam como pulsión.
Contexto histórico: El nacimiento
del rugido eléctrico (1969–1971)
Hasta la primera mitad de 1970,
la banda liderada por Marc Bolan todavía caminaba por senderos heredados del
folk rock y el folk psicodélico. Bajo el nombre Tyrannosaurus Rex, habían
publicado cuatro álbumes de estudio que respondían a una sensibilidad acústica,
mística y casi pastoral, más cercana a la ensoñación hippie que al estruendo
eléctrico que vendría después. De ese período, A Beard of Stars fue el trabajo
con mejor recepción comercial, alcanzando el puesto 21 en el UK Albums Chart,
una señal temprana —todavía tímida— de que algo comenzaba a moverse.
El verdadero punto de quiebre
llegó en octubre de 1970 con la publicación del sencillo “Ride a White Swan”.
No solo fue el primer lanzamiento bajo el nombre reducido T. Rex, sino también
el momento en que la banda, casi sin proponérselo, dio forma a una nueva
estética sonora. El tema alcanzó el puesto número 2 en el UK Singles Chart y
sorprendió incluso a sus propios creadores. Para el productor Tony Visconti, ese
éxito fue el catalizador definitivo del estilo que Marc Bolan venía
persiguiendo de manera intuitiva. El crítico Ned Raggett, años más tarde, iría
más lejos al señalar esta canción como la chispa que fundó inadvertidamente la
glam rock manía.
Bolan, consciente de que había
sintonizado una nueva frecuencia, lo expresó con una seguridad casi profética
en noviembre de 1970: había encontrado “el canal mental” que convierte una
grabación en un éxito. Ya no se trataba de folk, ni de psicodelia
introspectiva. El futuro exigía electricidad, cuerpo y presencia escénica.
Decidido a cambiar de rumbo,
Bolan incorporó la guitarra eléctrica a sus composiciones y amplió la formación
de la banda. A finales de 1970 se sumó el bajista Steve Currie, y poco después,
gracias a la intervención de Visconti, el baterista Bill Legend, a quien Bolan
había visto tocar en vivo. La transición quedó sellada en enero de 1971 con la
grabación del sencillo “Hot Love”, publicado en febrero de ese año. El impacto
fue inmediato: diecisiete semanas en las listas británicas, seis de ellas en el
primer lugar, y cerca de un millón de copias vendidas. El glam ya no era una
intuición: era un fenómeno en expansión.
La grabación de Electric Warrior
se vio condicionada por una gira previamente programada por los Estados Unidos,
lo que obligó a que el álbum se registrara de manera fragmentada entre marzo y
junio de 1971. Paradójicamente, esa dispersión geográfica terminó moldeando su
identidad sonora. En Los Ángeles, durante una serie de presentaciones en el
Whisky A Go Go, Bolan y Visconti trabajaron junto a Howard Kaylan y Mark Volman
en las primeras versiones de canciones clave como “Get It On”, “Planet Queen” y
“Monolith”, grabadas en los Wally Heider Studios. En Nueva York, los Media
Sound Studios aportaron una reverberación natural que definió el carácter de
piezas como “Lean Woman Blues” y “Jeepster”.
De regreso en Inglaterra, en los
estudios Trident y Advision de Londres, Bolan terminó de pulir el material:
perfeccionó las tomas americanas, dio forma definitiva a “Cosmic Dancer” y
“Mambo Sun”, y reescribió “Jeepster” en su versión eléctrica. A último momento
añadió “Rip Off”, una canción que incluso el propio Visconti reconocería más
tarde como una anomalía consciente, una pieza nacida desde otro lugar mental,
más crudo y anticipatorio.
Para enriquecer la textura del
disco, Bolan convocó a músicos externos: Rick Wakeman al piano, Ian McDonald al
saxofón, el jazzista Burt Collins al fliscorno, mientras que Visconti se
encargó de los arreglos de cuerdas. El resultado fue un sonido que combinaba la
intimidad cruda de las sesiones estadounidenses con la elegancia de las
británicas, mezclando rhythm and blues, rock clásico y una nostalgia deliberada
por la música popular de los años sesenta.
Publicado en 1971, Electric
Warrior no solo fue el sexto álbum de estudio de T. Rex, sino también el
primero en consolidar plenamente su identidad glam. Su recepción fue inmediata
y contundente: número uno en el Reino Unido durante doce meses, sencillos en
los primeros puestos de las listas y una gira internacional que se extendió
hasta 1972. Con el paso del tiempo, el disco sería reconocido como el primer
gran manifiesto del glam rock, un punto de origen donde el deseo, la
electricidad y el artificio encontraron una forma definitiva. [*]
Impresiones Personales:
Electric Warrior es un cóctel
explosivo donde la agresividad primitiva del rock & roll se funde con la
inmediatez y el desenfado del mejor pop, dando forma a una colección de
canciones de estribillos contagiosos y magnetismo inmediato. Un disco que entra
por el cuerpo antes que por la cabeza, y que no necesita artificios complejos
para dejar huella. Álbum de culto y pieza fundamental dentro del círculo
fundacional del glam rock en los primeros años setenta.
Con este trabajo, Marc Bolan
ofrece el primer ejemplo plenamente significativo de la corriente glam
entendida como fenómeno sonoro y estético. Y, sin embargo, su música desborda
cualquier intento de encasillamiento: Electric Warrior va más allá de la
etiqueta porque su riqueza creativa y su instinto melódico operan en varios
niveles a la vez. Letras de sensualidad ambigua y casi mística se apoyan en
texturas sonoras imaginativas que encuentran su forma definitiva en piezas como
“Mambo Sun”, la etérea “Cosmic Dancer”, el número uno británico “Get It On”, la
delicadeza de “Girl”, la clase contenida de “The Motivator”, la melancolía
luminosa de “Life’s a Gas” o la descarga frontal y colérica de “Rip Off”.
La interpretación vocal de Bolan
—susurrante, felina, profundamente carnal— se ve reforzada por los coros de
Howard Kaylan y Mark Volman (ex The Turtles), mientras que la producción de
Tony Visconti actúa como un marco preciso que potencia cada matiz sin restar
crudeza. Su trabajo técnico no domestica las canciones: las hace brillar,
subrayando una colección de composiciones que ya eran, por sí mismas,
extraordinarias.
Álbum esencial para cualquier
oyente que quiera entender el glam rock británico en su fase embrionaria,
Electric Warrior marca el punto de partida de una estética que cambiaría el
rumbo del rock popular. Un disco fresco, sensual, eléctrico, con un leve pero
decisivo pulso de rock & roll power. Aquí comienza todo. El glam como
deseo. El brillo como instinto.
Pero el deseo, por naturaleza,
nunca se queda quieto. La pulsión que Electric Warrior libera no podía
permanecer indefinidamente en el terreno del instinto. El brillo que Marc Bolan
encendió —todavía íntimo, todavía corporal— comenzó rápidamente a reclamar
nuevas formas, nuevas narrativas, una dimensión más amplia que trascendiera la
canción y se proyectara sobre el escenario, la imagen y la identidad misma del
artista.
El glam rock, nacido como
reacción visceral a un mundo gris, estaba a punto de transformarse en algo más
que electricidad y groove. El siguiente paso exigía convertir el magnetismo en
relato, el deseo en personaje, el brillo en mito. La semilla ya estaba
plantada: ahora hacía falta una figura capaz de mirar al glam desde afuera y
desde adentro al mismo tiempo, de llevarlo más allá del cuerpo y convertirlo en
una historia con principio, apocalipsis y caída.
Ese salto estaba por ocurrir.
Y no vendría desde la carne, sino
desde las estrellas.
Mini-datos:
- Un álbum que cambió de nombre canciones según el mercado: El sencillo más conocido de Electric Warrior, “Get It On”, fue renombrado en Estados Unidos como “Bang a Gong (Get It On)” para evitar confusión con un tema de otra banda que circulaba en ese momento. Esta versión estadounidense se convirtió en el único gran hit de T. Rex en las listas norteamericanas, alcanzando el top 10 del Billboard Hot 100.
- Un collage de estudios y ciudades durante su grabación: La producción del álbum no se realizó en un solo sitio: Electric Warrior se grabó entre Londres, Los Ángeles y Nueva York debido a que la banda estaba en gira por Estados Unidos. Esto contribuyó a una mezcla única de energía cruda y sofisticación sonora.
- Portada capturada en pleno furor glam: La icónica portada no fue posada en estudio, sino que proviene de una fotografía en vivo tomada por Kieron “Spud” Murphy en un concierto de Nottingham en 1971, capturando a Bolan en su apogeo glam, con brillo, guitarra y presencia escénica absoluta.
- Su inclusión en las listas de los más grandes de todos los tiempos: Décadas después de su lanzamiento, Electric Warrior sigue siendo reconocido en prestigiosas listas musicales: por ejemplo, en la evaluación de Rolling Stone de los “500 mejores álbumes de todos los tiempos”, el disco apareció consistentemente en ediciones modernas de ese ranking, consolidándolo como obra seminal del rock
01. Mambo Sun
02. Cosmic Dancer
03. Jeepster
04. Monolith
05. Lean Woman Blues
06. Get It On
07. Planet Queen
08. Girl
09. The Motivator
10. Life's A Gas
11. Rip Off
CODIGO: @
Nota: [*] Texto tomado de Wikipedia

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