Babe Ruth - First Base
It's an ornate starry evening. The night sky's incredibly clear and atwinkle, a felicity to me who's accustomed to receiving the shitty end of the stick, walking home under a deluge of rain curtaining the city in a gray haze. I walk out onto the street to drain the pleasurable moment, observing others shuffling off to their private darknesses. I see my way home accompanied by First Base, a record which I return to time and again and each time remembering how good it is, how the jams are as tough and conducting as railroad ties.
First Base: el sonido de algo que
no quiere ser domado
En los primeros años de los
setenta, cuando el rock británico parecía una selva donde convivían gigantes,
aparecieron bandas brillantes que no siempre recibieron el altar que merecían.
Una de ellas fue Babe Ruth, combo feroz que mezcló hard rock, funk, progresivo
y una potencia escénica demoledora. Su carta de presentación fue First Base,
debut que no entra caminando: entra pateando la puerta. Con la voz volcánica de
Janita Haan al frente y una banda afilada detrás, este disco se convirtió con
los años en una joya de culto. No fue fabricado para sonar elegante: fue
construido para sonar enorme.
Contexto Historico: Riffs,
carretera y voltaje: el mito de Babe Ruth
Corre 1971. Mientras el rock
progresivo británico se expande como una galaxia sin mapas, un joven
guitarrista llamado Alan Shacklock sale de la Royal Academy of Music con una
idea peligrosa: tomar la técnica académica y lanzarla directo contra los amplificadores.
Así nace Shacklock, primera encarnación de la futura bestia, acompañado por
David Hewitt en bajo, Dave Punshon al piano, Dick Powell en batería y la voz
volcánica de Jenny Haan.
No tardó en aparecer una figura
clave: Roger Dean, sí, el visionario de portadas imposibles. Dean presentó a
Shacklock con Nick Mobbs, ejecutivo de A&R en EMI. El destino hizo el
resto: una presentación en el mítico Marquee Club y contrato inmediato con
Harvest Records, sello donde crecían flores extrañas del prog británico.
Entonces llegó 1972 y con él la mutación definitiva. Shacklock cambió de piel y
adoptó un nombre inesperado: Babe Ruth, homenaje al legendario bateador Babe
Ruth. Un nombre de estadio para una banda que sonaba como una estampida. Ese
mismo año apareció First Base, debut demoledor: riffs de acero, teclados
ceremoniales y una cantante capaz de derribar murallas con la garganta.
En 1973, la maquinaria siguió
rodando. Ed Spevock entró en batería reemplazando a Powell, y la banda apareció
dos veces en BBC Two, señal de que el monstruo ya era imposible de ignorar.
Pero la carretera siempre cobra peaje: sobrevivieron a un accidente casi fatal
en la autopista M1 regresando de un show en la Universidad de Liverpool. Como
si fuera poco, Shacklock sufrió una descarga eléctrica en pleno escenario. No
era una metáfora: el hombre literalmente recibió voltaje. Ese mismo año
lanzaron Amar Caballero, segundo capítulo de una banda que parecía vivir entre
el estudio, el peligro y la combustión espontánea. Para 1974, la recompensa
llegó desde Canadá: First Base fue certificado oro. La banda volvió a la TV con
una aparición en The Old Grey Whistle Test, aunque con suficiente actitud como
para terminar expulsados temporalmente de la BBC. Muy progresivo todo:
virtuosos, incómodos y demasiado vivos para encajar.
En 1975 editaron los álbumes Babe
Ruth y Stealin' Home, mientras Canadá seguía rindiéndose ante ellos. Montreal
incluso filmó uno de sus conciertos como quien intenta capturar un rayo en una
botella. Luego llegó 1976 con Kid's Stuff, ya sin miembros originales, señal de
que el barco seguía navegando aunque el timón hubiese cambiado de manos. Y como
toda leyenda que se niega a morir, el grupo regresó en el nuevo milenio. En
2002 antiguos miembros comenzaron a trabajar en Que Pasa, lanzado finalmente en
2009. Hubo gira canadiense en 2010 y una aparición en Summerfest en 2014.
La historia de Babe Ruth no fue
cómoda ni lineal. Fue una ruta de accidentes, descargas eléctricas, discos de
culto y supervivencia. Justamente por eso importa. Algunas bandas triunfan por
marketing. Otras, como esta, sobreviven porque tenían fuego real dentro del
motor.
Impresiones Personales: Culto, músculo y distorsión
Excelente carta de presentación,
First Base no entra pidiendo permiso: irrumpe con botas embarradas y amplificadores
al rojo vivo. Desde el primer corte se siente una banda que no está probando
suerte, sino marcando territorio. El piano no adorna, empuja, y los arreglos
con aire sinfónico caen como nubes densas sobre riffs que saben a carretera y
electricidad. Y luego está esa voz… Janita Haan no canta, arremete. Tiene filo,
cuerpo y una presencia que convierte cada tema en una declaración de fuerza. No
hay titubeos ahí, solo carácter. Lo que propone el álbum es claro: hard rock
con nervio progresivo, sin excesos barrocos pero con suficiente ambición para
no quedarse en lo básico. La sección rítmica es sólida como concreto húmedo
—pesada, grave, constante— mientras la banda deja caer destellos de brillantez
en momentos clave, como cuchillos bien dirigidos.
¿Resultado? Un debut que no busca
ser perfecto, sino impactante. Y lo logra. First Base es una promesa cumplida
desde el primer disparo y una pieza que debería habitar, sin discusión, en
cualquier colección seria de rock progresivo con instinto salvaje.
Mini-datos:
- Una vocalista sin pasado rock… que terminó grabando en Abbey Road: Janita Haan no provenía de una banda ni de la escena rockera tradicional. De hecho, antes de unirse a Babe Ruth, no tenía experiencia formal cantando en grupos. En menos de un año pasó de la vida escolar en EE. UU. a grabar en estudios profesionales como Abbey Road, un salto inusualmente abrupto incluso para los estándares de la época.
- “The Mexican” ayudó indirectamente a moldear el ADN del hip hop: La canción “The Mexican” trascendió su contexto rockero y fue adoptada por DJs pioneros del Bronx en los años 70. Su estructura rítmica y secciones instrumentales la convirtieron en material ideal para breaks, siendo considerada una de las piezas que influyeron en las primeras prácticas del hip hop
- Alan Shacklock: de guitarrista prog a arquitecto del mainstream: Alan Shacklock no solo fue líder de la banda: tras su etapa en Babe Ruth, se convirtió en un productor de alto nivel, trabajando con figuras como Bonnie Tyler, Meat Loaf y Jeff Beck. Incluso acumuló nominaciones a los premios Grammy, una transición poco común para músicos surgidos del circuito progresivo underground.
- Un disco debut grabado con filosofía casi “en vivo”: Parte del material de First Base fue registrado con una ética de ejecución directa: por ejemplo, su versión de “King Kong” de Frank Zappa fue grabada en una sola toma, sin overdubs. Este enfoque buscaba capturar la energía cruda de la banda más que la perfección técnica, algo poco habitual en producciones progresivas de estudio de la época.
01.Wells Fargo
02.The Runaways
03.King Kong
04.Black Dog
05.The Mexican
06.Joker
Anexo:


Comentarios
Publicar un comentario
Muchas Gracias por enriquecer el Blog con tu comentario. Saludos.