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Clásicos de Oro: Santana - Santana III

  

After this album, lineup changes and a shift in direction towards a more fusion-oriented sound would mean this is the last album by the group to feature the blues- and Latin-tinged psych of Abraxas. But what an album! All the potential of the previous two albums comes together here to yield a rich and endlessly rewarding collection of tracks. Santana's guitar work is, of course, legendary, and on this album he's on fine form once again, and the rest of the band play their hearts out to match him. The single, No One to Depend On, you've probably heard before, but the full-length jam in the album is truly the classic rendition of the song - and believe it or not, the rest of the album is even better. An emotive, occasionally spacey masterpiece.

Santana III: percusión, humo y electricidad espiritual

En 1971 el rock comenzaba a mutar. Las flores del sueño hippie ya lucían marchitas en muchas esquinas, mientras las ciudades respiraban humo, tensión y electricidad cultural. Las bandas buscaban expandirse más allá del simple impacto psicodélico y el público empezaba a exigir algo más profundo que solos interminables y consignas de paz gastadas por el tiempo. En medio de ese paisaje, donde el jazz se mezclaba con el blues, el funk comenzaba a endurecer las calles y la música latina dejaba de ser vista como un simple adorno exótico, Santana ya no era solamente una agrupación exitosa: era un fenómeno.

Tras el impacto del debut y la sofisticación elegante de Abraxas, la banda liderada por Carlos Santana parecía caminar hacia un nuevo territorio. Sus conciertos eran ceremonias eléctricas donde las congas convivían con la distorsión y el rock estadounidense encontraba un inesperado pulso latino. Había algo casi tribal en su sonido, una sensación de movimiento constante que conectaba tanto con las calles de San Francisco como con una dimensión espiritual todavía difícil de nombrar. Y fue precisamente en ese instante de transición, entre el fuego terrenal del barrio y la necesidad de alcanzar algo más elevado, donde apareció Santana III.

Antes del viaje espiritual: Santana y su último rugido callejero

A finales de 1971, Santana ya no pertenecía únicamente al circuito del rock. La banda se había convertido en un acontecimiento cultural capaz de unir públicos distintos bajo una misma descarga eléctrica. Mientras el espíritu de Woodstock comenzaba lentamente a desvanecerse entre la resaca social de la década y el endurecimiento del panorama urbano estadounidense, Santana seguía representando algo extraño y magnético: una mezcla de ritual latino, improvisación callejera y espiritualidad juvenil que parecía escapar de las etiquetas tradicionales del rock de la época.

El lanzamiento de Santana III, publicado el 24 de septiembre de 1971 por Columbia Records, no fue simplemente la llegada de un nuevo álbum. Fue percibido como la consolidación definitiva de una banda que en apenas dos años había pasado de ser una explosión surgida tras Woodstock a transformarse en uno de los nombres más importantes del rock estadounidense. Para muchos, aquel tercer trabajo representó el punto exacto donde el grupo encontró el equilibrio perfecto entre impacto comercial y ambición musical, antes de que el sonido de Carlos Santana comenzara a dirigirse hacia territorios más experimentales, cercanos al jazz fusión y la exploración espiritual.

La propia imagen del disco parecía alimentar esa sensación de evento generacional. La portada —conocida también como Man with an Outstretched Hand— mostraba una figura de brazos extendidos tomada de una ilustración de Arthur Lidov publicada años antes en la revista LIFE, como si Santana estuviera intentando abrazar algo más grande que el éxito comercial: una nueva identidad artística. Y mientras canciones como Everybody's Everything y No One to Depend On comenzaban a sonar con fuerza en la radio FM estadounidense, la banda incorporaba además un nuevo elemento a su maquinaria sonora: el joven guitarrista Neal Schon, apenas un adolescente de 16 años que aportaría una energía distinta al grupo.

Con el tiempo, muchos terminarían viendo este disco como la última gran fotografía de la alineación clásica surgida de Woodstock. Un instante irrepetible donde la banda todavía conservaba el fuego terrenal de sus primeros días, pero comenzaba lentamente a mirar hacia horizontes más complejos y profundos.

La alineación clásica de la Santana Band en el instante de su mayor equilibrio

Impresiones personales: La armonía perfecta entre fuerza y sofisticación

La continuación de Abraxas no solo confirmó el excelente momento creativo de Santana, sino que también consolidó el enorme impacto comercial que la agrupación venía construyendo desde Woodstock. Publicado en septiembre de 1971, Santana III devolvió al grupo al primer lugar de las listas estadounidenses y terminó de establecer a la banda de Carlos Santana como una de las propuestas más importantes y originales del rock de comienzos de los setenta. Canciones como Everybody's Everything, No One to Depend On y Everything's Coming Our Way comenzaron rápidamente a sonar con fuerza en la radio FM, convirtiéndose en verdaderos himnos de una generación que buscaba nuevos lenguajes dentro del rock.

Musicalmente, el álbum mantiene intacta la esencia latina que había convertido a Santana en un fenómeno singular dentro de la escena estadounidense. La percusión continúa ocupando un papel dominante y el latin jazz vuelve a manifestarse con enorme fuerza en piezas como Batuka, Guajira, Para los Rumberos y Toussaint L'Overture. Sin embargo, Santana III deja entrever una evolución evidente: la banda comienza a desprenderse lentamente del carácter puramente festivo y ritualista de sus primeros trabajos para adoptar una visión más madura y ambiciosa.

El disco posee la elegancia de Abraxas, pero conserva al mismo tiempo la energía visceral del debut. Esa combinación permite que el grupo alcance aquí uno de los puntos más equilibrados de toda su trayectoria. Hay una atmósfera más profunda y reflexiva, una sensación de búsqueda constante que anticipa la transformación artística que viviría la banda en los años posteriores. La fusión deja de funcionar únicamente como recurso estilístico y pasa a convertirse en el verdadero núcleo de la propuesta sonora de Santana. Todo parece convivir con naturalidad: las guitarras, las congas, el órgano, las improvisaciones y los pasajes más espirituales se integran dentro de un ambiente denso, pero extraordinariamente armónico.

Escuchado hoy, Santana III da la impresión de representar el instante exacto en que Santana alcanzó su forma más completa. La banda todavía conserva el fuego callejero de sus primeros años, pero ya comienza a mirar hacia horizontes mucho más introspectivos y experimentales. No sería casualidad que, poco tiempo después, las crecientes inquietudes espirituales de Carlos Santana terminaran empujando al grupo hacia terrenos más místicos y cercanos al jazz fusión. Por ello, Santana III permanece como la última gran fotografía de una era irrepetible: el momento en que la banda logró equilibrar fuerza, sofisticación y espiritualidad con una naturalidad pocas veces alcanzada dentro del rock de su tiempo.

Mini-datos:

  • Santana III es el tercer álbum de estudio de la banda estadounidense Santana. Fue publicado el 24 de septiembre de 1971 por Columbia Records y representó el último trabajo realizado por la alineación clásica surgida durante la era de Woodstock.

  • El álbum alcanzó el puesto número uno en la lista Billboard 200, convirtiéndose en el último disco de Santana en lograr dicha posición hasta la aparición de Supernatural, casi tres décadas después.

  • En 1998, el álbum fue reeditado incluyendo material adicional grabado en directo en el Fillmore West de San Francisco durante 1971. Entre las pistas añadidas figuraban interpretaciones en vivo de Batuka y Jungle Strut, además de la canción inédita Gumbo.

  • La reedición “Legacy Edition”, publicada por Sony en 2006, incorporó el álbum original remasterizado junto a material complementario, incluyendo tres canciones adicionales registradas durante las sesiones del disco, la versión sencilla de No One to Depend On y el concierto completo de la banda en el Fillmore West de 1971.

  • La mezcla cuadrafónica original del álbum fue restaurada y publicada nuevamente en 2021 por Sony Japón en formato SACD multicanal, ofreciendo una nueva remasterización orientada a audiófilos y coleccionistas especializados.
01 Batuka
02.No One To Depend On
03.Taboo
04.Toussaint L'Overture
05.Everybody's Everything
06.Guajira
07.Jungle Strut
08.Everything's Coming Our Way
09.Para Los Rumberos

CODIGO: @




Anexo:

Carlos Santana & Buddy Miles - Live! 

Tras alcanzar uno de sus puntos más equilibrados con Santana III, el camino de Carlos Santana comenzaría a desplazarse lentamente hacia terrenos más libres, eléctricos y experimentales. Una de las primeras señales claras de aquella transformación aparecería pocos meses después con Carlos Santana & Buddy Miles! Live!, un explosivo registro en directo junto al ex baterista de Jimi Hendrix, Buddy Miles. Si Santana III representaba el último gran equilibrio entre el latin rock callejero y la sofisticación espiritual de la banda clásica, este trabajo en vivo mostraba a Santana cruzando definitivamente la frontera hacia una música más improvisada, densa y orientada al jazz fusión. El groove latino seguía presente, pero ahora convivía con extensas descargas de funk, blues eléctrico y jams incendiarias que parecían capturar el caos urbano y psicodélico de comienzos de los setenta. Más que un simple álbum en directo, Carlos Santana & Buddy Miles! Live! funciona como una fotografía del instante exacto en que Santana comenzaba a abandonar el formato tradicional de banda para convertirse en un explorador musical mucho más abierto, espiritual y experimental.


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