Yma Sumac - Miracles
Super groovy psychedelic muzak with one of the idiosyncratic vocalists of her time summoning up thunder the whole time. Miracles is probably the most simplistic Yma Sumac record, as it doesn't show her full range; she's in firebrand opera mode the entire time, but I don't think honing in one this one power of hers is a fault - she sounds electric here! I could listen to her yelps and growls for much longer than 30 minutes, especially when it's backed by Baxter's psychedelic library music accompaniment (purportedly written by Sumac, but Baxter took the credit - traitor!). The first two and the last two tracks are imo the strongest, but you really can't go wrong with any of these. Great sendoff! I wish she'd recorded more!
Uno de los mejores discos de Yma, volcado al jazz rock. Antecedentes claros de lo que escucharíamos después en "El 7º elemento". Fue en los 50´ una diva del cine americano y es la única peruana con una estrella en el paseo de la fama.
@Juan Angel Italiano
Miracles: Cuando Yma Súmac deformó el rock
Hay discos que comienzan… y hay otros que invocan.
Miracles se erige como uno de los puntos más extraños y
fascinantes dentro de su discografía, un territorio donde el repertorio se
disuelve en matices, atmósferas y arreglos que coquetean con lo terrenal… pero
nunca se quedan ahí.
“Remember”, la pieza que abre el álbum, no solo lo
introduce: lo delata. Desde sus primeros compases, la sensación es extraña,
casi imposible de fijar, como si no estuviéramos frente a una sola voz, sino
ante múltiples presencias habitando un mismo cuerpo. No es una interpretación;
es una fragmentación viva.
Yma Súmac despliega aquí un arsenal vocal que desafía
cualquier lógica terrenal: agudos que parecen rasgar el aire, registros que se
superponen como espejos rotos, acrobacias imposibles que conviven con rugidos y
resuellos que emergen desde lo más profundo. Todo ocurre al mismo tiempo, en un
equilibrio tan fascinante como inquietante. Su voz no es música en el sentido
tradicional: es un estallido multiforme, un fandango de colores imposibles que
termina por absorberlo todo.
LADO A: Desarrollo
A inicios de 1969, London Records asistió a un concierto de
Yma Súmac en Nueva York, tras el cual le ofreció grabar un nuevo álbum
orientado hacia un sonido más contemporáneo. La decisión no fue inmediata: la
cantante sostuvo diversas reuniones con el sello antes de aceptar formalmente
el proyecto.
En sus primeras etapas, el concepto del disco —trabajado
junto al productor Bob Covais— contemplaba un título como Yma Rocks The Jungle
o Jungle Rock, con la intención explícita de distanciarse de las tendencias
dominantes de la época. La propuesta inicial buscaba integrar elementos del
folclore andino —como “Wifala”, previamente interpretado por Súmac en los años
cuarenta— dentro de una estructura rock, manteniendo la extravagancia
característica de su estilo.
La propia artista llegó a seleccionar un diseño de portada:
una reinterpretación de una antigua tarjeta navideña en la que aparecía
surcando el planeta en un trineo impulsado por llamas, una imagen que reforzaba
su dimensión fantástica. Sin embargo, el rumbo del proyecto cambió de manera
decisiva tras un encuentro fortuito con Les Baxter en un restaurante de Los
Ángeles.
A partir de ese momento, Baxter se incorporó como principal
compositor, proponiendo una formación instrumental más alineada con el formato
de banda de rock: teclados, bajo, guitarra y batería. London Records oficializó
su rol dentro de la producción, desplazando en gran medida la concepción
original del álbum.
El 30 de agosto de 1969, Record World anunció el regreso de
Súmac a los estudios junto a Baxter en Nueva York. Años más tarde, el 15 de
enero de 1972, tanto Billboard como Record World anticipaban Miracles como uno
de los lanzamientos destacados del catálogo de London Records para ese año.
Durante su promoción, la prensa especializada llegó a referirse a la voz de
Súmac como la “octava maravilla del mundo”.
El 11 de marzo de 1972, Record World informaba que la
discográfica había optado por prescindir de una fotografía real para la
portada, sustituyéndola por una ilustración de carácter “contemporáneamente
exótico”, en línea con las estrategias visuales del momento.
LADO B: Controversia
La trayectoria de Miracles, sin embargo, se vería
abruptamente interrumpida. Tras su primera impresión, el álbum fue retirado de
las tiendas en medio de acusaciones dirigidas contra Les Baxter, relacionadas
con prácticas de estafa y apropiación indebida.
El conflicto se originó cuando se señaló que parte del
material presentado como composición original correspondía, en realidad, a
reutilizaciones de piezas previamente incluidas en su trabajo de 1968, African
Blue. A esto se sumó su intervención directa como editor del álbum, desde donde
modificó elementos clave del proyecto, incluida la portada, además de
adjudicarse el crédito principal de la producción.
Yma Súmac manifestó públicamente su desacuerdo tanto con los
cambios visuales como con la omisión de su participación en los procesos
creativos. Según sus declaraciones, varios de sus aportes fueron descartados
sin reconocimiento.
La situación derivó en una serie de disputas legales que
culminaron con la ruptura definitiva del vínculo entre la artista y London
Records. En un acto inusual, Súmac exigió —bajo amenaza de acciones judiciales—
la retirada permanente del álbum del mercado, sellando así el destino de
Miracles como una obra marcada por la fractura, la disputa y la desaparición.
Impresiones Personales:
Escuchar Miracles después de conocer su historia no es una
experiencia inocente. Hay algo en sus surcos que arrastra las tensiones de su
propia gestación, como si cada arreglo cargara con una fractura previa, como si
el disco mismo recordara.
Concebido bajo una visión cercana al Jazz Rock, el álbum
respira con una intensidad expresiva y una ambición que no siempre logra
contener. La instrumentación cumple, se mantiene firme dentro de ciertos
márgenes, construyendo una base sólida, a veces predecible… pero funcional. Sin
embargo, aquí no está el centro de gravedad. El verdadero fenómeno ocurre
arriba.
Yma Súmac no entra al rock… lo deforma. No negocia, no se
adapta: irrumpe. Su voz cae sobre las estructuras como un evento natural,
arrastrando todo a su paso. El juego vocal —desbordado, visceral, casi
imposible— convierte cada tema en un terreno inestable donde lo musical deja de
ser forma y se convierte en experiencia y lo que queda es un paisaje extraño:
Jazz Rock que intenta sostenerse mientras algo más antiguo, más indomable, se
filtra entre sus capas. Hay momentos densos, emotivos, incluso brillantes… y
otros donde la obra parece tambalear. Pero es precisamente en esa inestabilidad
donde el disco encuentra su identidad.
Porque Miracles no es un álbum perfecto. Y ahí está su
poder. Es un objeto fallido con magnetismo ritual. Un experimento incompleto
que, en lugar de desmoronarse, genera devoción. No sobrevive por sus canciones…
sobrevive por su aura.
Muchos lo llamarán excesivo, impostado, incluso imprudente.
Al carajo con todos ellos. Temas como “Remember”, “Zebra” o “El Cóndor Pasa” no
buscan encajar: abren grietas. Y en esas grietas es donde el culto respira.
Miracles es culto porque rompe el esquema. Porque no es
aceptado por todos. Porque no alcanza la perfección… y por eso mismo permanece.
El culto no vive en lo impecable, sino en lo que arde a medias, en lo que pudo
ser y no fue.
Mini-datos:
- Un título que nunca fue: Antes de convertirse en Miracles, el proyecto manejaba nombres como Yma Rocks The Jungle o Jungle Rock, una declaración directa de intenciones: llevar a Yma Súmac hacia un territorio abiertamente rockero, algo impensado en su discografía previa.
- El giro Baxter: El rumbo del álbum cambió radicalmente tras el encuentro con Les Baxter, figura clave del exotica. Su entrada redefinió el sonido del proyecto, desplazando la idea original de fusionar folclore andino con rock hacia una propuesta más alineada con su propia estética musical.
- El disco que desapareció: Tras su lanzamiento en 1972, Miracles fue retirado del mercado poco después de su primera edición. Las disputas legales entre Yma Súmac, Les Baxter y London Records terminaron por sellar su destino como una obra prácticamente invisible durante años.
- Material reciclado, conflicto asegurado: Parte de la controversia se originó cuando se señaló que Baxter reutilizó composiciones de su álbum African Blue (1968), pese a que el contrato estipulaba la creación de material original. Este hecho detonó acusaciones de estafa y apropiación indebida dentro de la producción.
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