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The Velvert Turner Group - Same

The rumor has it that Velvert Turner and Jimi Hendrix were friends. Turner formed this power trio in the vein of Band of Gypsys. His vocals sound identical to Hendrix, the songs very similar in style.The guitar playing is not as good as Jimi, but Turner's playing is very solid. Check out "Madonna(of the seven moons)" and the cover of "Freedom".

Velvert Turner: El discípulo del espejo

Hay historias que parecen inventadas por algún periodista borracho de medianoche, pero esta viene con cables, amplificadores y humo real. En 1966, en Brooklyn, Velvert Turner conoció a Jimi Hendrix cuando “el trueno” todavía caminaba entre mortales. Lo increíble no es que se conocieran. Lo increíble es que Hendrix lo tomó bajo su ala eléctrica y lo dejó entrar a su apartamento de West 12th Street para enseñarle los secretos de la guitarra como si entregara fórmulas prohibidas. Como Hendrix era zurdo y tocaba como si invocara tormentas, Turner aprendía mirándolo a través de un espejo. Sí, un espejo. Mientras otros estudiaban escalas, él estudiaba reflejos. Ya desde ahí la historia olía a leyenda urbana.

Turner iba a conciertos, hablaba de su amistad con Hendrix y casi nadie le creía. Lo tomaban por fabulador de esquina, de vendedor de humo con afro impecable. Casi nadie… salvo Richard Lloyd, futuro guitarrista de Television, quien sí vio algo verdadero detrás del relato. "A veces los locos reconocen a otros locos antes que el resto".

Cuando Hendrix murió y dejó un cráter en la música, Turner no lloró en silencio: armó su propia máquina de guerra y así nació The Velvert Turner Group, una banda lista para lanzar riffs como cuchillas al aire. La banda estaba formada por: Turner, Prescott Niles, Christopher Robinson y Tim McGovern.

Sobre el escenario parecía una aparición infernal: afro volcánico, ropa encendida, trucos heredados del "rito Hendrixiano"… tocar con los dientes, a la espalda, como si cada show fuera una ceremonia pagana.

En 1972 grabaron su único álbum para Phillips bajo la mirada del productor Tom Wilson. El resultado fue un artefacto oscuro, musculoso y cargado de ecos peligrosos. No era copia barata, ni un souvenir psicodélico: era un heredero callejero tratando de domar su propio relámpago.

No vendió lo suficiente. No escaló listas. No tuvo coronas. La banda se disolvió rápido, como tantas criaturas demasiado raras para el mercado. Pero ahí quedó el disco: girando en secreto entre coleccionistas, sobreviviendo en susurros, con fama de joya maldita prensada en vinilo... Porque algunos álbumes triunfan en ventas. Otros prefieren convertirse en mito.

Impresiones Personales: Sangre, mito y distorsión

Un álbum interesante, bastante peculiar, armado con un sonido grueso y de alto calibre, clara evidencia de la feroz influencia de Hendrix. Por lo tanto, los surcos de este disco vienen impregnados con la “sangre” del maestro, y en ellos se puede percibir una performance ácida, sudorosa y envuelta en una alquimia de Soul / Blues / Psicodelia.

El álbum se muestra enérgico, vital y completamente prendido. De sus entrañas salen ráfagas de electricidad y un clima explosivo, acelerado, caliente y con una acidez que raspa las paredes. Sin duda alguna, es un trabajo merecedor de varias oportunidades, porque aquí no hay cartón pintado ni pose vacía.

No cabe duda de que Velvert Turner consigue recrear, de manera alucinada y con nervio propio, una peligrosa aproximación al sonido de su maestro. Por ello, este registro alcanza un grado de volatilidad bastante alto. Quizás no llegue a ser una obra perfecta, ni magistral, pero su performance juega en liga mayor, y eso queda demostrado en la entrega salvaje de Turner sobre las guitarras, basta escuchar "Strangely Neww" para captar la vibra enorme que desprende el álbum.

Su ejecución linda con la virtud y la experimentación en un nivel superlativo. Por otro lado, la base rítmica es machacante, los riffs son filudos como navajas de barrio y el ambiente flota entre pelusas de lisérgia y humo espeso. Sin duda alguna, estamos ante un trabajo más que interesante. Aquí hay mucho en juego. Hasta más vernos.

Mini-datos:

  • Dos mezclas distintas del álbum: Existen versiones con diferencias de mezcla del disco original, detalle que convirtió al álbum en una pieza muy codiciada entre coleccionistas. Años después, algunas reediciones recuperaron ambas variantes, confirmando que la obra tuvo más de una vida en estudio.

  • Grabado entre Nueva York y Los Ángeles: El álbum no se gestó en un solo punto geográfico. Registros de créditos indican sesiones vinculadas tanto a Record Plant, New York, como a Los Angeles, lo que sugiere una producción repartida entre dos polos clave del rock estadounidense de la época.

  • El bajista terminaría en The Knack: Prescott Niles, encargado del bajo en este álbum, años más tarde alcanzaría notoriedad internacional como miembro de The Knack, grupo responsable del éxito “My Sharona”. Un curioso puente entre el hard psych subterráneo y el pop masivo de fines de los setenta.

  • Reedición moderna con tema extra: Décadas después de su lanzamiento, el disco volvió al vinilo mediante una reedición remasterizada que añadió como bonus track una mezcla alternativa de “Madonna (Of The Seven Moons)”, prueba del renovado interés por esta rareza setentera.

01. Madonna (of the Seven Moons)
02. Talkin' 'bout my baby
03. Country chicken
04. Strangely Neww
05. Scarlet Warrior
06. Three O'Clock Train
07. Just look and see
08. 'Scuse me, gentlemen (The Fall of Atlantis)
09. (Love rides...) The slow swirling seas
10. Freedom

CODIGO: N-2



Anexo:

Peter Kaukonen - Black Kangaroo 

Si el álbum de The Velvert Turner Group suena como una descarga juvenil perdida entre humo urbano y visiones nocturnas, Black Kangaroo de Peter Kaukonen emerge como su hermano secreto: más áspero, más sombrío y marcado por una extraña electricidad subterránea. Publicado en 1972, este disco mezcla hard rock, psicodelia y una tensión casi chamánica. Las guitarras avanzan como animales acechando entre maleza espesa, mientras la voz y los arreglos crean una atmósfera de amenaza elegante, como si algo importante estuviera a punto de revelarse… o de romperse. Ambos trabajos comparten esa cualidad rara de los álbumes que parecen ocultar mensajes entre surcos. No se entregan de inmediato: exigen entrar en su clima, aceptar su niebla y dejarse llevar por sus símbolos invisibles. Donde The Velvert Turner Group arde con fulgor callejero, Peter Kaukonen responde desde una cueva de ecos y sombras.Después de escuchar a Velvert Turner, llegar a Black Kangaroo es seguir la huella… hasta donde la noche empieza a hablar.


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