Gryphon - Same
Before they added more prog rock aspects to their sound on Midnight Mushrumps, Gryphon had a fine line in neo-medieval folk music with eccentric takes on classic material, which was expressed in its purest form on this debut album. Not quite as dark or avant-garde as Comus, but still with much more bite than many folk revivalist peers of the era, it's an album which will be incongruous to those who prize the sound they perfected on Red Queen To Gryphon Three, and if you go in expecting something similar you'll probably be confused. However, I actually consider this to be better than Midnight Mushrumps, which was something of a transitional album between the two sounds.
Sublime, parece música traida de otros tiempos. El mejor instrumento esa especie de flauta sorda o trompetilla medieval, así como la pianola, aunque el resto también parecen instrumentos medievales o tocados como tal. Las voces y coros son excepcionales. Muchas gracias!@Antonioae
Gryphon: El disco que susurra
desde otro siglo
En algún rincón de 1973, entre
pasillos académicos y ecos de madera antigua, dos músicos decidieron abrir una
grieta en el tiempo. Richard Harvey (flauta dulce, teclados) y Brian Gulland
(fagot, krumhorn), recién salidos de la Real Academia de Música, no estaban interesados
en seguir la corriente eléctrica que dominaba la época. Ellos escuchaban otra
cosa: un murmullo más viejo, más profundo… casi olvidado.
De esa intuición nace Gryphon,
una banda que no busca reinventar el pasado, sino devolverle la voz. Su propuesta
es tan improbable como fascinante: fusionar el folk tradicional inglés con la
instrumentación barroca y el espíritu renacentista, pero sin convertirlo en
pieza de museo. Aquí no hay polvo, hay pulso. Sus composiciones, a ratos
comparables con las arquitecturas de Gentle Giant, prefieren detenerse en los
detalles, en las texturas, en la respiración misma de los instrumentos
antiguos.
A ellos se suman Graeme Taylor en
la guitarra y David Oberlé en voz y percusión, dando forma a un primer
manifiesto completamente acústico: Gryphon. Un debut que no irrumpe… sino que
se desliza, como una melodía que siempre estuvo ahí, esperando ser recordada.
Lo que vendría después expandiría
su leyenda: la llegada de Philip Nestor y un giro más ambicioso en Midnight
Mushrumps; la consagración instrumental de Red Queen to Gryphon Three, donde el
rock progresivo se viste de corte real; y una serie de transformaciones
internas —con nombres como Malcolm Bennett, Bob Foster, Jonathan Davie, Alex
Baird y Tim Sebastian— que terminarían de moldear su identidad en discos como
Raindance y Treason. Pero todo comienza aquí. En este primer susurro. Porque
Gryphon no solo creó música… creó un idioma. Uno donde el laúd invisible
conversa con el presente, donde cada nota parece escrita con tinta antigua,
pero respira como si acabara de nacer.
Y cuando eso ocurre, no estás
escuchando un disco.
Estás cruzando una puerta.
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| Gryphon irrumpe en la escena londinense armado con instrumentos del pasado y una visión fuera de época |
Impresiones Personales: Cuando el folk se volvió fantasmal
Desde sus primeros compases, lo
que emerge no es simplemente una mezcla de folk inglés con ecos medievales y
renacentistas; es más bien una alquimia delicada, casi invisible, donde cada
instrumento parece recordar un tiempo que nunca viviste, pero que de algún modo
reconoces. Para 1973, este sonido no solo resultaba inusual… era directamente
un espejismo: fresco, elegante, y con una magia que no necesitaba anunciarse,
solo respirarse.
La ejecución es minuciosa sin
volverse rígida, como si cada pieza hubiese sido pulida con paciencia de
artesano. El álbum avanza con una naturalidad hipnótica, colocándose en un
plano propio: uno donde lo aparentemente simple revela, al escucharlo con
atención, una complejidad sutil. No hay exceso, no hay grandilocuencia
innecesaria; hay equilibrio. Y ese equilibrio es precisamente lo que le da esa
sensación de perfección casi orgánica.
Aquí la instrumentación no
compite, conversa. Se entrelaza con una elegancia que evita el lucimiento
individual para construir algo más grande: una atmósfera. Una especie de danza
invisible entre siglos.
Al final, lo que queda no es solo
un buen debut, sino una obra que se deja recorrer de principio a fin como quien
atraviesa un paisaje antiguo sin mapa. Para los devotos del folk progresivo
británico, esto no es solo escucha… es degustación lenta, de esas que se
saborean hasta el último segundo.
Mini-datos:
- Grabación en un entorno inusual: El álbum debut de Gryphon fue registrado parcialmente en condiciones poco convencionales: parte del material se grabó en el ático del ingeniero Adam Skeaping, lo que aportó una acústica natural y un carácter íntimo al sonido final.
- Predominio de material tradicional adaptado: A diferencia de muchas bandas progresivas contemporáneas, gran parte del repertorio del disco está compuesto por piezas tradicionales inglesas re-arregladas por el grupo, incluyendo melodías con raíces que se remontan a siglos anteriores, incluso atribuidas a figuras históricas como Enrique VIII.
- Instrumentación poco habitual en el rock: El álbum destaca por incorporar instrumentos como el fagot y el crumhorn, prácticamente inéditos en el contexto del rock de la época, lo que contribuyó a definir un sonido único dentro del panorama progresivo de los años setenta.
- Exposición mediática inmediata: Tras el lanzamiento del disco, la banda logró una difusión inusual: llegó a ser presentada en las cuatro emisoras principales de la BBC en un lapso de apenas cinco días, consolidando rápidamente su presencia dentro de la escena musical británica.
01. Kemp's Jig
02. Sir Gavin Grimbold
03. Touch and Go
04. Three Jolly Butchers
05. Pastime with Good Company
06. The Unquiet Grave
07. Estampie
08. Crossing the Stiles
09. The Astrologer
10. Tea Wrecks
11. Juniper Suite
12. The Devil and the Farmer's Wife
CODIGO: U-29



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