Luis Alberto Spinetta - Almendra
My favorite of Spinetta's various 70s works, though strangely overlooked within his catalogue. Combines the bluesy psychedelia of Almendra with stretches of communal folk. Perhaps the fact that this release was viewed more as a contractual obligation rather than a proper album lowered the pressure and gave Spinetta and his "amigos" more room to experiment, while enjoying the effects of the requisite drugs.
Le regalé a 'Pappo' mi guitarra 'Dow' (sic)... con la que compuse las canciones más hermosas que hice para Almendra... Para mí era una forma de mostrarle a 'Pappo' que no existían solamente las guitarras con el volumen al mango. Que así como él me había inculcado algo de esa dureza del rock pesado, y la mano, copar y todo eso, por otro lado yo trataba de demostrarle que existía una fuente de ternura que él no podía ignorar. Fue como decirle: mirá, tomá, no te desprendas jamás de esto, para no traicionarme en tu vida, para darme tu fe, aunque no tocáramos nunca juntos, aunque jamás nos viéramos…
Luis Alberto SpinettaSpinettalandia y sus amigos: el caos también
puede ser hermoso
A comienzos de los años setenta,
el aire del rock argentino estaba cargado de electricidad y preguntas. La breve
pero luminosa historia de Almendra acababa de terminar, dejando detrás canciones
que ya eran parte del ADN del rock en español y una sensación de cambio en el
ambiente musical de Buenos Aires.
En medio de ese paisaje incierto
caminaba Luis Alberto Spinetta. Muy joven todavía, pero ya con una intuición
artística poderosa, el Flaco parecía decidido a no repetir fórmulas. Tras la
disolución de Almendra, eligió aventurarse por un camino propio, iniciando un
trabajo solista que llevaría un título tan peculiar como revelador:
Spinettalandia y sus amigos.
Más que un proyecto planificado,
este disco nació como una experiencia abierta. Spinetta reunió a músicos
cercanos y dejó que la creatividad fluyera sin demasiadas reglas. El resultado
fue una obra completamente libre en términos de performance, producida bajo el
impulso espontáneo de quienes participaban en aquellas sesiones. No había un
plan rígido ni una estructura demasiado calculada: había guitarras, ideas,
improvisación y un espíritu de búsqueda permanente.
El álbum terminó convirtiéndose
en una pieza transitoria dentro del recorrido de Spinetta, pero también
profundamente significativa. En sus surcos ya se perciben las tensiones y
dualidades que acompañarían al artista en los años siguientes: la exploración
sonora, el riesgo creativo y la necesidad de avanzar hacia territorios cada vez
más personales. Por eso Spinettalandia y sus amigos se siente como un disco
íntimo, casi artesanal. Una obra pesada, experimental e improvisada, impregnada
de un ambiente amateur que le otorga una cercanía especial. Entre esas
grabaciones se despliega un viaje sonoro que puede pasar de la psicodelia más
áspera a pasajes de folk rock delicado, como si el álbum fuera un pequeño
laboratorio donde Spinetta comenzaba a ensayar las ideas que más tarde
definirían su universo musical.
Un registro imperfecto, libre y
profundamente humano… pero justamente por eso, una obra digna de ser escuchada
con atención dentro de la historia del rock argentino.
Contexto histórico: La
encrucijada del Flaco
Cuando Almendra se disolvió, el
mundo de Luis Alberto Spinetta entró en una zona incierta. No fue solamente el
final de una banda importante: fue también el comienzo de una etapa personal
turbulenta. El propio Spinetta recordaría ese período como uno de los momentos
más oscuros y caóticos de su vida.
Varias cosas se habían quebrado
al mismo tiempo. Su relación con Cristina Bustamante, de la que estaba
profundamente enamorado, llegó a su fin. Mientras tanto, el joven músico empezó
a moverse dentro de un círculo artístico intenso, poblado por músicos, bohemios
y personajes del ambiente cultural donde el consumo de drogas era parte
cotidiana del paisaje. Aquella experiencia, aunque llena de estímulos
creativos, también tendría un costo emocional importante. En medio de ese
torbellino apareció una figura clave: Pappo. Entre ambos nació una relación de
respeto y admiración mutua. Pappo representaba una forma distinta de entender
el rock: pesada, visceral y profundamente ligada al blues. Ese enfoque
contrastaba con el camino más comercial que la discográfica RCA Records
imaginaba para Spinetta después del éxito de Almendra.
El Flaco tomó una decisión clara.
Rechazó la ruta comercial que le ofrecía la industria y se acercó al entorno
creativo del sello independiente Mandioca, donde el rock argentino empezaba a
respirar con mayor libertad. Durante la segunda mitad de 1970, Spinetta y Pappo
llegaron incluso a formar un trío blusero llamado Agresivos, junto al baterista
Héctor 'Pomo' Lorenzo. En esa formación, Spinetta se encargaba del bajo.
El grupo ensayaba blues pesados y
eléctricos, probando ideas en salas de ensayo y encuentros nocturnos. Entre las
canciones que trabajaban estaba “Castillo de piedra”, un tema que más tarde
terminaría siendo grabado en el disco que estaba por gestarse. En paralelo,
Spinetta también intentó armar otro proyecto junto a Edelmiro Molinari, Pomo
Lorenzo y Carlos Cutaia bajo el nombre de Tórax. Aunque el grupo llegó a tocar
en algunos recitales —como presentaciones en las piletas de Ezeiza— nunca
alcanzó a grabar un álbum. Fue en medio de ese clima de experimentación y
búsqueda cuando Spinetta decidió registrar su primer trabajo solista:
Spinettalandia y sus amigos.
El disco se grabó junto a Pappo y
Pomo Lorenzo, sumando también la participación de Miguel Abuelo en algunos
temas. Pero más que un proyecto convencional, el álbum fue casi un experimento
musical y existencial. En sus canciones se percibe el dilema que atravesaba
Spinetta en ese momento: la tensión entre el blues pesado que encarnaba Pappo y
la sensibilidad más introspectiva y poética que definía al Flaco.
Ese conflicto aparece simbolizado
en “Castillo de piedra”, canción que Pappo le regaló a Spinetta para incluir en
el álbum. Sin embargo, había otro elemento detrás de la grabación. La
discográfica RCA presionaba a Spinetta para cumplir con el contrato firmado con
Almendra, que incluía la entrega de un tercer álbum. La respuesta del músico
fue inesperada: decidió grabar lo que él mismo describiría como un “antidisco”,
un trabajo tan libre y extraño que —según sus propias palabras— no se lo
pudieran vender a nadie.
Las sesiones se realizaron en un
ambiente completamente informal, en una casa abierta en Florida, en el partido
de Vicente López. Allí las grabaciones fluían entre improvisaciones, guitarras
acústicas, blues eléctricos y momentos casi experimentales, como si el disco
fuera más una reunión de amigos que una producción tradicional.
Cuando RCA Records publicó el
álbum en marzo de 1971, la discográfica alteró el diseño original de la portada
y modificó varias veces el título, llegando a editarlo bajo nombres como
Almendra o La búsqueda de la estrella. Aquella decisión provocó un conflicto
legal con los exintegrantes de Almendra, que finalmente ganaron el juicio. Como
consecuencia, el disco fue retirado del mercado.
Pasarían más de veinte años hasta
que el álbum pudiera aparecer tal como había sido concebido originalmente.
Después de grabar el disco ocurrió un gesto simbólico que marcaría el cierre de
esa etapa. Spinetta le regaló a Pappo su apreciada guitarra acústica Gibson
Dove, la misma que había utilizado durante la época de Almendra. Era una forma
de expresar que su camino artístico empezaba a tomar otra dirección.
Tiempo después, Spinetta se
enteraría de que Pappo había vendido la guitarra. Poco después, el 18 de marzo
de 1971, el Flaco emprendió un viaje sin destino claro que lo llevaría por
Brasil, Estados Unidos y Europa durante varios meses. A su regreso, traería
consigo nuevas ideas, nuevas canciones y una nueva banda. Una banda que pronto
se llamaría: Pescado Rabioso.
Impresiones Personales: El caos
también puede ser hermoso
Un álbum intenso, caótico,
empapado en la vibra de su época, con un toque de lisergia y ese espíritu
juguetón de la improvisación. El disco surge como una máquina sonora capaz de
crear capas sonoras, pasajes surrealistas y melodías luminosas. El Flaco
siempre tuvo el tacto para crear música y elevarla a una experiencia intensa, y
aquí ocurre la magia de una forma aún más desbordada.
Estamos ante un álbum algo
irregular, que flota entre la gracia del ácido, la dulzura pastoral y los ecos
del rock. Aun así, logra encandilar con su performance. Prueba de ello son
temas como “Ni cuenta te das” o “Dame, dame pan”, auténticas canciones con
espíritu psicodélico que parecen elevarse hacia un éter luminoso. Y si eso no
fuera suficiente, también hay piezas que bordean el surrealismo, como
“Estrellas”. No hay duda de que Spinettalandia y sus amigos, también conocido
como La búsqueda de la estrella, fue un verdadero laboratorio musical. La
libertad creativa fluye sin obstáculos y cada canción posee su propio espíritu,
un brillo particular que la hace única. Eso, por supuesto, funciona muy bien
para quienes disfrutan del lado más experimental del universo de Spinetta. Pero
para quienes buscan algo más sobrio dentro de su obra, este disco puede
resultar desconcertante pero fascinante a la vez. No es un álbum para todos.
Entre conflictos, locura y
libertad, aquí se puede apreciar la chispa que lo encendió todo. Basta escuchar
“Vamos al bosque, nena”, una canción que respira plenamente el espíritu de los
años setenta. En definitiva, estamos frente a un álbum de culto puro.
Probablemente el disco más experimental de Spinetta en su etapa lisérgica,
justo antes de que el Flaco cruzara hacia otro universo sonoro llamado Pescado
Rabioso. Hasta más vernos.
Mini-datos:
- El LP cuando salió a la venta fue titulado "Almendra", con lo cual se le hizo un juicio a la compañía discográfica. En 1978, se realizó una reedición del disco titulada "La búsqueda de la estrella", y, en 1995, bajo el sello Sony Music, en la edición como CD, el disco fue titulado "Spinettalandia y sus amigos".
- El disco se grabó casi en una sola jornada: El álbum fue registrado en alrededor de 30 horas seguidas de grabación, en febrero de 1971. Las canciones se grababan prácticamente en vivo, muchas veces con las letras escribiéndose en el momento.
- Spinetta lo creó como un “antidisco”: La discográfica presionaba a Luis Alberto Spinetta para cumplir el contrato que había firmado con Almendra. La respuesta del Flaco fue grabar un álbum tan extraño que —según él mismo— “no se lo pudieran vender a nadie”
- La discográfica cambió el nombre del álbum: Cuando RCA Records lanzó el disco en 1971, no respetó el título original ni la tapa, y lo publicó como si fuera un álbum de Almendra. Tras un juicio, el disco fue retirado del mercado y recién más de veinte años después apareció como había sido concebido.
- La guitarra que Spinetta regaló… y terminó en Les Luthiers: Después de grabar el disco, Spinetta le regaló a Pappo su querida Gibson Dove, la guitarra con la que había compuesto canciones de Almendra. Años después Pappo la vendió. La guitarra terminó pasando por el bajista Alfredo Toth y finalmente llegó a manos de Jorge Maronna, integrante de Les Luthiers.
02.Ni Cuenta Te Das
03.Tema De Pedro
04.Dame, Dame Pan
05.Estrella!
06.La Busqueda De La Estrella
07.Vamos Al Bosque
08.Era De Tontos
09.Alteracion Del Tiempo
10.Descalza Camina
11.Lulu Toma El Taxi
Anexo:
Pescado Rabioso - Desatormentandonos


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